Hay dos cosas que no le puedes discutir al bueno de Alfredo González, las canciones y el amor que procesa a su tierra y en especial a su lengua. Y eso siempre suma. Asturiano de nacimiento y de vocación, nacido en Turón, pianista de título y obrero de la música, se presentaba en L’Oncle Jack con su nuevo disco, “Dobleces”, debajo del brazo, un doble disco mitad en castellano mitad en Asturiano, este último en un mano a mano con Pablo Texon que firma las letras de este segundo cd con el lujo de tener una colaboración con al gran Quique González.

Piano y voz, así se defiende un disco en un local pequeño, canciones limpias, que hacen prestar máxima atención. Así nos tuvo de la primera a la última canción, versos incluidos. Que verborrea tiene Alfredo, que ganas de hacerse entender, que próximo es, y que lejos está del show business que rodea la cantante de rock, que ganas le pone, no hay nada que reprocharle, un músico de los pies a la cabeza que el único activo que tiene son sus canciones.

Empezó el concierto con “No era tan grave” de su último disco, y la primera en asturiano, que suena muy bien, a pesar de no estar acostumbrado a la lengua, realmente se entiende perfectamente, “Golpe/Silenciu”, para seguir con “Desordenados”, “La vida que espere” y “Todos llevan disfraz”. La gente seguía el concierto en un riguroso silencio, y algún comentario se oía entre canción y canción como contestación a los parlamentos de Alfredo y sobre todo los comentarios de su manager, Johnny Bellvara, un tipo especialmente simpático y atento, haciendo una interactuación muy divertida. “Odiote” nos llevó a una lectura de unos versos del buen poeta Vituelo García, que nos tendremos que informar y buscar sus libros porque son totalmente recomendables. “Golfo”, “Felina Bipolar”, “A borbotones”, “Tu droga” dejaron paso a la canción en la que Quique González colaboró para “Dobleces” ¡cantando en Asturiano! Detalle que enorgullece a Alfredo González doblemente, una por colaborar con el madrileño y otra porque lo haga en su lengua, (que sepáis que antes de cantar una canción en catalán la ha hecho en mi lengua”) espetó Alfredo, y canto “Wikileaks” una canción pegadiza que en cualquier radio de este país sonaría a todas horas si la cantaran los bisbales y bustamantes de turno, pero que tenemos que buscarlas en pequeños discos de pequeños artistas, canción que mis hijos no paran de cantar en el coche, en la ducha con un acento asturiano-catalán muy curioso (a mi hijo lo de “falamos” le encanta). Siguió con una de sus canciones que más me gustan “Según los días” de su disco “Dudas y Precipicios”, un gran disco, para acabar la primera parte del concierto con “Vivos de frío”.

Salió Alfredo con otro whisky, al ser L’Oncle Jack, un tributo a Jack Daniels, no había otra cosa, y eso bebía, aunque él, creo, es más de vino. También desde aquí quiero agradecer al dueño de L’Oncle lo atento que estuvo toda la noche en todo, gran tipo. Enfiló el final del concierto con “Retruque”, que gran inicio tiene esa canción, “La nada y tú” y “Hasta las manos”, primer sencillo de “Dobleces” y de regalo nos cantó “Cicatrices de prestado”.

Gran concierto y mejor persona. Artista a seguir, grandes canciones, y en directo gana mucho, aunque se echa de menos por estas tierras catalanas un concierto con toda la banda. Llegará, lo sé. De momento nos conformamos con Alfredo y su piano, su humor, sus lecturas de poemas, sus canciones y sobretodo de la estela de buena persona que desprende. Muchas gracias por tu atención y gracias por atender a todas mis peticiones Alfredo. Te envío un saludo desde aquí, y que disfrutes ese Salitre que te envíe, brinda a mi salud, como brindo yo después de cada concierto tuyo al que asisto.