En la entrada nos daban máscaras de gato negro, para cuando empezara el concierto. Me voy situando, buscando el sitio, que prefería sentado esta vez, por el cansancio de la semana. Pero no, de pie y a la derecha del escenario. Está todo tapado, con un gran telón rojo. Bajan las luces y empieza a sonar una canción, que sirve de introducción, la gente, que copa el Palacio de los deportes, empieza a gritar y aplaudir impacientes.

Se abre el telón y salen Juan y Eva, acompañados de la banda y la gente enloquece, hambrientos de los temas de la pareja. Eva lleva un vestidito de rayas y una chaquetilla. La última vez que los vi iba con un kimono, muy majo, por cierto, en Mataró. Se pone la careta, con lo que todo el público también lo hace, pasa revista de izquierda a derecha, y queda muy complacida (como diría luego).

Empiezan a tocar Kamikaze, con todo el estadio saltando, los de arriba parece que van a ir cayendo, pero no. Cuando acaba el tema, saluda diciendo “¡Buenas noches mis guerreros del antifaz!!”, coge un megáfono y empiezan Tarde de domingo rara, que fue la primera que me enganchó del LP nuevo. Ahora se suceden una serie de temas: El universo sobre mí, Toda la noche en la calle, Biarritz (de la época de Juan en Días de vino y rosas), con Eva a la guitarra, que irá tocando intermitentemente durante el concierto, Perdóname, Las puertas del infierno y Resurrección. Para empezar La barrera del sonido, Eva saca un triángulo, que era el único instrumento que me dejaban tocar en el colegio, ¡yo era el antiritmo!. A ésta le sigue Marta, Sebas, Guille y los demás, con la gente loca, sin parar de bailar en ningún momento.

Se ve un público de todas las edades en el Palacio, sin exclusivismos. Luego Eva cede la palabra a Juan, para presentar, muy a su estilo Concorde, su tema preferido del último disco. Insiste en que lo escuchemos. Para mí es un tema muy especial, me recuerda a mi llegada a Madrid, paseando con los cascos puestos. Después de esto, se cierra el telón, dejando a Eva y a Juan en la plataforma de delante del escenario, para tocar Como hablar, con la gente entregadísima. Mientras tanto, el escenario se había acondicionado para tocar una serie de temas en formato acústico. Empezaron con No se que hacer con mi vida, cantada a ritmo más marcado que la original, y luego tocaron Escapar, tema que hicieron con Moby, seguida de Estrella de mar. Después del inciso, tocan Alerta, Big Bang, El blues de la generación perdida y Te necesito.

Llegó el momento de la introducción a la banda: Octavio Vinck (guitarras), Zulaima Boheto (chelo), Iván González (bajo), Coki Jiménez (batería), Quique Mavilla (teclados), Juan y Eva.

Juan se lanza a hacer su canción cantada, creo que la única de toda la carrera de Amaral, Es sólo una canción, llamando a Octavio para hacer un solo enorme, hacia el final aparece Eva, que había desaparecido, vestida de rojo. Puede parecer que Juan es un tío escueto, pero creo que más bien es que no le salen las palabras para expresar todo lo que siente, por eso toca así la guitarra. Siguen con Días de verano, Gato negro, Revolución, Esta noche y Dragón rojo. Acabaron con Sin ti no soy nada, que llevaba rato siendo pedida por un sector del público, Esta madrugada, versionada con Refree y finalmente, Rock and roll, mi canción favorita (ahora mismo) del LP.

Concierto más dos bises, Amaral están muy en forma, tienen temas de mucho peso y estaban en su patria de acogida, a la que agradecieron los años vividos. Gran concierto, de casi tres horas de duración, dónde se lo dejaron todo, incluso las lágrimas…


Entradas relacionadas: