Julio de la Rosa

21:50 horas. Poco ambiente. Íntimo se podría decir. Lo mejor de cara a una velada bonita con velas. Algo decepciónante para un Julio que echaba de menos el ambiente vivido en la Sala Galileo unos meses antes.

“Uno”, abre el concierto como abre su última joya en forma de disco, “La Herida Universal”. Un disco que abre puertas, que me ayuda a poder compartir la pasión que siento por este artista a gente que los anteriores discos no les “entraban”. Dice De la Rosa que pretendía hacer un doble disco, uno alegre y otro triste, pero que al final todo se cerró en uno. De ahí que los temas que continuaron el concierto, “Tan Amigos” y “Entresemana” eleven el nivel de optimismo y canallesca de la sala y sean directas y entren casi a la primera escucha. Eso me ayudó cuando compré el disco para que a quien se lo enseñara no me mirara como con los discos anteriores.

Aunque de discos anteriores viene “La Cama” y “Caradura” coreadas por el público allí asistente. Yo no sé /Que pedirle al amor / Todo lo que me dio / Caducó en 15 días / Yo no sé / Si pedirle un milagro / O decirle más no por favor cantamos con “La Fecha en la tapa” y antes que me odies yo querría disculparme / Por hacer de estos desastres /Una mierda de canción, que no hace para nada justicia a esa última frase que le da título…

Julio de la Rosa

El ambiente iba subiendo algunos grados con las canciones de su último disco que iban sonando, con aquello de que Y aunque te haga la vida imposible / Cómo vas a odiar algo tan sexy sexy o bailando desenfrenadamente para que se espanten todas las complicaciones / Cuando el llanto duele tanto abandonarse es lo mejor / Sé bailar… / Y no es tan fácil de “El Traje”, para cerrar la primera parte del concierto con  “Canción de Guerra” con la que todos, ahora sí, coreamos aquello de Esto es una canción / De guerra / Quién habla aquí de amor / Esto es una canción de guerra / Es la guerra / Recuérdalo…

Los bises fueron más para mí. Para los fieles, para los que lo descubrimos con El Hombre Burbuja. “Rey Mugre”, “Kill the Mosquito”, y “Mejor Fuera”. Siguió con “Otro de Sus Juegos” y El Monstruo Nunca Duerme”, uno de los temas más brutales de su carrera en solitario y “Mi Rulot and I” de aquel tesoro que guardo como oro en paño en mi discoteca llamado “Nadando a Crol”.

No voy a cambiar jamás/ No quiero cambiar… Es la declaración de intenciones que llega con “Las Camareras”, para cerrar el concierto con “Por qué no?”.

Julio de la Rosa

Fue un Sábado, y no tenía mucho sentido fingir que era Entresemana, y recordarse que El amor no duele tanto / Duele si te lo hacen mal / Todo el tiempo que he perdido / Lo voy a recuperar… Ni pedir Dime qué piensas / Tú alguna vez… / ¿Qué es este miedo? / Yo ya no sé como canta en “El amor desperdiciado”.

Más nos valdría implorar a este artistazo para que toque todos los sábados… o todos los martes… Hasta que te hartes

Texto: Nando Monzú

Fotos: Tania García

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