Luis Allen

Breve apunte inicial de la terapeuta: El paciente llega a mi consulta parapetado tras unas gafas de pasta, obviando las de sol características con las que aparece en fotos y entrevistas varias. Va vestido completamente de negro, parece tímido, tiene el pelo revuelto y se sienta tranquilo en el borde del diván (Enciendo la grabadora).

¿Quién es usted y de dónde viene?
Mi nombre Luis Alberto Alemaza López, nací en el barrio de Chamberí pero a los dos días me llevaron a Alcorcón, he vivido allí toda mi vida y allí he estudiado y he crecido. Mi padre es músico, era tenor, y desde muy pequeño he estado muy vinculado a la música, sobre todo a la música clásica.

Así que la figura de su padre es esencial en su vida musical…
Bueno, él quería que estudiara piano pero me rebelé porque no me gustaba nada. En cambio descubrí la guitarra por casa y ahí comenzó todo. Creo que es muy importante que descubramos la música en la música que nos gusta, yo cogí la guitarra y empecé a tocar cosas de Mettallica. En aquella época había pocas opciones, en mi barrio o eras pijo o eras heavy… yo llevaba el pack completo de heavy, pelo largo incluido, y era eso o los pantalones recortados y el pelo pincho…

Hábleme de su ruptura con su pasado y de cuánto le ha costado llegar hasta aquí, hacer lo que uno realmente quiere es muy difícil…
Todo es un proceso vital, hace cinco o seis años dejé mi trabajo en el Corte Inglés, estaba en las oficinas de Telecor en el departamento de marketing y un día decidí que ese no era mi sitio. Había estudiado mi carrera de Psicología, había hecho un máster, ganaba un buen sueldo, llevaba mi traje, pero no era lo que quería. Fue como escapar de algo a ninguna parte. Fue una decisión emocional, ese punto de ruptura hizo que trabajara en el Fotomatón de camarero, en algo físico, dejé mi banda y comencé a escribir sin pensar en ninguna proyección. En ese proceso me volví a Alcorcón, a mi salón, componiendo canciones, y “Dicen por ahí” marca ese momento de sacarlo fuera. Comencé a pasarlo bien y a creérmelo.

Su disco “Hipotenusa” (Marxophone 2012)  parece tener personalidad múltiple, cada tema es diferente…
Estoy muy interesado en la canción como algo autónomo, de momento no me sale ni me apetece renunciar a diferentes palos, son caprichos… No sigo un proceso racional, me gusta mucho y funciona muy bien cuando es la propia letra la que tira de la melodía.

Volvamos a sus orígenes ¿Cómo comenzó en la música?
Yo he estado en grupos de todo tipo, empecé tocando en un garaje de un cine versiones de Led Zeppelin, tocando con 2 tíos mayores que yo…En el 96 tocaba con “Los hijos de Han Solo” (ahí ya me corté el pelo) y tocábamos rollo los Planetas, que nos flipaban. En el 99 comencé con “Los Sitios” empezamos tocando versiones de “Los Brincos” horteras, ensayábamos casi todos los días, pero la cosa no cuajó y yo me dediqué a irme a casa y a explorar cosas que no podía con el grupo.

Entiendo, la necesidad de independencia es algo muy natural en el ser humano…
Había cosas que necesitaba expresar que no podía con “Los Sitios”. Necesitaba más espacio casi psicológico para mí, decidí expresarme y buscar el canal y salió la rumba “Dicen por ahí”.

Hay algo dentro de mí que funciona automáticamente” dice usted en su primer tema ¿qué es?
(Nota de la terapeuta: el paciente se ríe por primera vez en la sesión) La canción es un ejemplo de las cosas que se hacen automáticamente, esta canción es la que más rápido he compuesto y la que más pegada está teniendo. En ocasiones hacemos las cosas sin pensarlas, a veces le damos mucha importancia al consciente y hay que ser más freudiano, porque muchas veces hacemos cosas que nos pide el cuerpo de forma automática, sin pensar.

Quiero que hablemos de los bajonazos como los que describe en temas como “La caída”
Es una canción un poco coach, un poco de autoayuda. Cuando terminamos de grabar el disco sí noté que esa canción me había alejado un poco del humor, que es lo que tengo en casi todas y me había puesto un poco más serio pero me gustó hacerlo, quizá es la más indie, con un punto romántico.

¿Se definiría usted como el típico que va de graciosillo?
No sé si soy gracioso pero siempre he intentado ser el gracioso de la clase, he hecho mucho el idiota y lo sigo haciendo. Creo que el humor es un espacio muy sano para reflexionar sobre muchas cosas, muchas veces es la manera más elegante de reflexionar y a mí me sale de forma natural.

Usted conoce muy bien el mundo de la noche por su trabajo como camarero del Fotomatón, y lo plasma en sus canciones ¿qué se lleva de esas horas de oscuridad?
No curro ahí desde junio, estoy intentando dedicarme a la música. Lo que más me gusta es que me sorprenda la noche, todo está como más descolocado, los límites se abren más para las emociones, todo sucede de una forma más espontánea y te sorprende, es como un viaje, pero hay que tener cuidado con la noche…

Quiero que hablemos de su relación con las mujeres ¿qué hay de personaje de “loser” enamorado de una tía que no le hace ni caso?

No todo lo que cuento es autobiográfico, yo cuento historias simplemente. Ahora tengo más callo y me muevo mejor dentro del campo de las relaciones pero lo que nos caerá…
(Nota: el paciente afirma no reconocerse en sus propias letras y se escabulle del tema aludiendo que son historias generales y no íntimas y privadas, trabajar esto en siguientes sesiones…)

Entre las influencias de sus temas sorprende en “Dicen por ahí” su ¿homenaje? al gran Julio Iglesias…
Mi relación con Julio es la siguiente: mis padres tenían discos en su casa y yo de pequeño le imitaba alguna vez, intentaba ser gracioso creo que me siento más identificado con Julio Sabala que con Iglesias… el rollo es que cuando fuimos a grabar dicen por ahí pues salió (se ríe) yo canté la canción, me fui a la cabina de control y dije “hostias ¿y esto?” y decidí dejarlo, ha salido rollo Julio y al final hicimos bien y es la que más proyección ha dado al EP… Me da la sensación de que esta canción le gusta a gente que está un poco cansada de lo mismo y que ha roto con prejuicios o inercias del indie español… Me he encontrado acogido entre gente que cree que si te apetece hacer algo así lo hagas. Prefiero salirme de la norma y que la gente se quede con la cabeza rara que traicionarme a mí mismo, si a mí me gusta María Jiménez pues me gusta. A veces es difícil llegar a ese punto…

Apago la grabadora. Le pido al paciente una fotografía para guardar en mis archivos. Se levanta, va a por sus gafas de sol y se tumba en el diván. “Es mejor así” dice, “me las dejo puestas para diferenciarme del personaje”. (Apunte de la terapeuta: hablar con Luis Brea en la próxima sesión de la sensación de que en esta vida, como decía el dramaturgo, todos somos personajes en busca de autor y que él sin duda ha encontrado el suyo.)

Luis Brea presenta su disco “Hipotenusa” (Marxophone 2012) el 1 de marzo en Madrid y después comienza la gira por España. Más información en:

http://www.myspace.com/luisbrea

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