Hacia tiempo que tenía ganas de ver en directo a Bunbury, hacia años que escuchaba sus discos y nunca habia tenido la oportunidad de verlo, pero esta vez por fin lo había conseguido, estaba en primera fila y sentía una sensación extraña, una especie de alegría mezclada con emoción, algunos de los que estaban allí conmigo saben a que me refiero ¿verdad Pau?

El concierto empezó a la hora esperada. En el escenario colgaban dos pantallas que empezaron a mostrar imágenes, al tiempo que empezaba a sonar música. La gente estaba impaciente, chiflaba y gritaba el nombre de Enrique. Salió la banda y empezaron a tocar. Enrique no quería hacer esperar más, así que salió a escena, saludó al público haciendo una reverencia y arrancó cantando El club de los imposibles. Menudo comienzo.

Bunbury vestía traje negro, con una especie de brillantes en algunas partes de la chaqueta y el pantalón. Llevaba gafas de Sol y sombrero también negro al más puro estilo cowboy.

No paraba de moverse de un lado a otro del escenario, desprendía talento, maneras sobre el escenario y un toque especial que le hace ser un auténtico frontman.

Durante unos segundos se quedó mirando al público señalando al infinito y gritó: “Buenas noches cabrones”, se puso sobre sus hombros su guitarra acústica y cantó La señorita hermafrodita. Al terminar el tema, Enrique se acercó a la parte de adelante, se quitó el sombrero y el público empezó a alabarlo. Estaba espléndido. Bunbury regaló unas palabras recordando que la última vez que tocó en Barcelona fue en el Liceo. Agradeció a todos aquellos que habian ido a sus conciertos y a los que lo veían por primera vez. Siguió diciendo que el disco nuevo era un disco de guitarras, de rock & roll. Cantó Bujías para el dolor. Siguió con Sólo si me perdonas. Se cierra el telón, de color rojo, tapando las pantallas gigantes. Todos se van del escenario menos los dos guitarristas que siguen tocando. Volvió a salir Bunbury para cantar Sácame de aquí, acompañado por el público.

Un público entregadísimo aplaudía y gritaba el nombre de Enrique sin parar.

Recordó que habia tocado un par de veces en el Sant Jordi, una con Adrià Puntí y otra con Marc Parrot y cantó Porque las cosas cambian. Después cantó El extranjero, acompañado por el acordeón. Le siguió Desmejorado, de Bushido, disco que hizo junto a Shuarma, Carlos Ann y Morti, el cual recomiendo. Bunbury no para de mover los brazos, de hacer gestos, se agacha en el escenario y sigue cantando, un auténtico showman, dueño del escenario.

Llegó el momento de presentar a la banda y un foco disparó desde lo alto del Palau un haz de luz que iluminaba a Bunbury y uno a uno fue presentándolos. Álvaro Suite: guitarras, Jordi Mena: guitarra, Robert Castellanos: bajo, Jorge Rebenaque: hammond, piano y acorderón, Ramón Gacías: batería y percusión.

Después de la presentación se arrancó con Contar contigo y llegó Infinito, dónde el público no dejó de cantar ni un solo instante. Al terminar, se fueron todos del escenario, para dejar a la vista de nuevo las dos pantallas gigantes, dónde se empezaron a ver imágenes y se escuchaban diálogos de alguna película. Sale Bunbury con la acústica y canta Soy el hombre delgado que no flaqueara jamas. Cantó Si, El rescate, Apuesta por el Rock & Roll y Lady Blue.

Al volver del bis, salió Morti y juntos cantaron Que tengas suertecita, dedicándole el tema a Carlos Ann. Le siguieron Si no fuera por ti, Una canción triste, Viento a favor, No me llames cariño, Canto y para dar fin al espectáculo cantó Y al final. Bunbury dedicó unas palabras al público: “Muchas gracias Barcelona, que les vaya bonito a todos”. La gente estaba eufórica y es que un espectáculo de este calibre no se ve todos los días.

Gracias a Ernesto y a ViK RSyRA por las fotos. ¡Grandes!

Próximos conciertos:

18/10/2008 Plaza de toros (Mérida)

23/10/2008 Palacio de los deportes (Madrid)

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