StandStill, Teatros del Canal

Es sábado a la noche, como la canción de Moris… Esta noche es especial, toca Standstill en los Teatros del Canal. Con la Bonaparte ensemble. El equipo titular viene reforzado por un cuarteto de vientos, más trompeta, teclados, órgano, tuba, xilófonos e infinitas cosas para hacer ruiditos.

StandStill, Teatros del Canal

Giro mi cabeza y veo mayoritariamente a gente joven, pero cuando la giro del todo a la derecha, observo que mi compañero de esa noche es Fito Páez. O un hombre muy parecido, no se… A veces mi cerebro me engaña. El recinto no está lleno del todo, pero hay más de tres cuartos de entrada y la gente, como es normal en un teatro, está sentada. Y expectante.

StandStill, Teatros del Canal
Salen los músicos al escenario, con todo lo que esto conlleva. El público, fiel y sentido, no para de aplaudir, hasta que aquello de “Suena el teléfono…”, la gente se calla y empieza el espectáculo. Fito les mira atento, no pierde comba. No es el Rooom, tan celebrado, visual y explosivo, pero solo con las primeras notas, se nota que la cosa va a ir bien. Los músicos se van uniendo, compactando, creando gran cantidad de matices, con unos mazazos de intensidad, mezclados con calma chicha, que hacen que empiece a patear el suelo con toda la rabia que almacena uno en el infierno laboral.

StandStill, Teatros del Canal

Enric no para de agradecer al público sus aplausos, que son la expresión contenida de lo que se está sintiendo abajo, que dado el recinto, solo se puede demostrar sacudiendo la cabeza, todos a una. No como el batería, que la mueve a un ritmo vertiginoso, mucho más allá de cualquier muñeco que se pueda ver en un salpicadero de un coche.

Después de unos disparos de Bonaparte, la cosa se pone interesante repasando algunas canciones muy míticas, que hacen alterar más al respetable, menos a una pareja que tengo delante, que supongo que serían abonados desinformados, al no aplaudir ninguna canción desde el principio hasta el momento que se fueron, que no fue el final con mucho.

StandStill, Teatros del Canal
El concierto vuelve al último disco, que irán intercalando con perlas del pasado. Mientras va avanzando el concierto, mi sensación seguía siendo que Fito también se iba a ir, pero poco a poco, lo que par ecía una actitud de indiferencia, acabó en júbilo, palmas y chasquidos, incluso se puso en pies con la última canción, Adelante, Bonaparte, junto con todos los demás, que hasta que no se encendieron las luces, no pararon de pedir una más.

StandStill, Teatros del Canal

Finalmente, Fito me miró a los ojos, pidió disculpas para pasar y se fue. Sigo pensando que era él. Puede que fuera la emoción del concierto. La rebajé con una cerveza, más otra y un bocadillo de lomo-queso-tomate, viendo como Messi fallaba el penalti, mientras en la quiniela de un hombre marcaba una X.

Fotos: Amaia Legarrea

Standstill

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