Xoel López

Como si de un déjà vu se tratase, el primer momento en el que pisé Miranda de Ebro y todas sus instalaciones dedicadas al completo a su uso para el festival, sentí cómo si no fuera la primera vez que tenía el placer de presenciar tal evento. Era una extraña sensación donde todo se me hacía acogedor, familiar, campechano, sin perder un ápice de buena organización en todos los sentidos. Llegamos el viernes por la tarde y tras montar nuestro redil en los pabellones de acampada, nos dirigimos al recinto “Multifuncional de Bayas”. Nos quedamos con ganas de haber visto a la anti estrella musical Bigott (así se autodenomina) y el adelanto de su nuevo disco “The Original Soundtrack”. Seguro que habrá una segunda oportunidad. A las 21:10h comenzó Supersubmarina y nos entró la duda de si entrar o no al recinto. Tras los dos directos que he visto de ellos me parecía lo mismo escuchar su gran disco en un coche a la salida del recinto que escuchar su “insuso” directo, y es que este grupo debe trabajar mucho aún su puesta en escena y depurar su sonido en directo. Tienen futuro pero deben ir con pies de plomo y me extraña que después de tanta promoción, giras y reconocimiento, aún no hayan encontrado la clave que de con tal ansiado sonido. Las impresiones de la gente que salía del recinto eran variopintas y dependían mucho de la óptica desde la que llegaban. Los más fans daban su apoyo incondicional y los más críticos dejaban entrever los defectos antes listados. A las 23:35h y armados con grandes dosis de ilusión fuimos a ver a Xoel López y la caravana americana. Nos extrañó que siendo el último concierto de esta gira, Xoel no llevara a todos sus acompañantes que normalmente le acompañan en esta gira. Echamos de menos a Lola García Garrido (Percusiones, voz, melódica,… y belleza, ante todo belleza y saber estar encima de un escenario). Ni cortos ni perezosos le preguntamos sobre su paradero a Xoel desde primera fila, pero como haría el gran Harry Houdini Xoel consiguió emular al gran escapista eludiendo la pregunta y esbozando una sonrisa nos lo dijo todo. Lola no estaba, pero no nos importó. Xoel y la banda dieron rienda suelta a sus anteriores discos “Fin de un viaje infinito” y “Reconstrucción” con unos toques americanos que han dejado más redondas las canciones, saliéndose de sonido estudio y dándole un toque personal y cuidado perfecto para su escucha en directo. La voz de Xoel impecable y el público animoso terminó de aderezar los silencios que el público rellenó cómo si del mejor solista se tratara. Y lo mejor de todo es que a Xoel se le sigue viendo evolucionar, no tocó ninguno de sus grandes éxitos, ni falta que hizo, Xoel sabe lo que quiere y lo demuestra sin pudor alguno.

 The View

Llegó la hora de The View, no antes de que hubiéramos recargado pilas en las barras del recinto. Servicio rápido y precios populares. ¿Qué más se puede pedir? Los irlandeses salieron a comerse el escenario, cómo cabezas de cartel que eran ese viernes y la gente tampoco defraudó. Cómo cita su canción “Underneath the lights” (We’re gonna dance, dance, dance before the fight) y la anunciada pelea llegó. Cómo si de un concierto de punk se tratase el hooliganismo se instauró en las primeras filas y los irlandeses The view supieron mantener el pie en el acelerador sin quemar el carburador. Guitarras afiladas, tambores de guerra y voces melódicas continuaron aderezando la función. Temas cómo Grace dejaron que el delirio se instaurara en la gente. El concierto terminó y nos quedamos con ganas de más música de esta banda. Anótenlo con imborrable, “The View” pegarán fuerte. Llegó la hora de Mendetz y preparó el recinto para una pista de baile. Lo nuevo de Mendetz no me dice demasiado, pero para un festival es un grupo que seguro te hará bailar. Y que mejor artista para dar paso a la transición de la fiesta. Del recinto “Multifuncional de Bayas” nos desplazamos a la Sala Orozco donde Amable y Optiman desgastaron las zapatillas más valientes presentes. Una culminación genial para ese Viernes de Festival.

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