Bunbury

Primer asalto. Nada más entrar en la sala y localizar nuestro asiento, uno ya notaba por el rumor de la gente que este concierto era muy esperado. Ha sido su última parada, sus dos últimos conciertos de una gira que le ha dado muchas satisfacciones. Una gira consecuente. Después de haber recorrido los Estados Unidos cual banda nueva, en furgoneta, a la conquista y con un éxito inesperado, y después de recorrer Latinoamérica con un éxito rotundo y España con un resultado idéntico, tocaba nuestra ciudad, Barcelona, que tan bien lo recibe siempre. Después de los avisos del Liceo conforme el espectáculo va a comenzar, y del apagón de luces, suena un tema de John Lennon como homenaje ya que murió asesinado tal día como hoy hace 30 años.

Un piano sugerente inicia el show, apareciendo uno a uno los músicos sobre un azul intenso, humo, y entre la luz blanca aparece un Enrique, elegantemente vestido. emulando a un crupier de Las Vegas, y arranca el concierto con “Las consecuencias”, “Ella me dijo no”, “De todo el mundo”, “Frente a frente” y “Los habitantes”, quedando claro el tono sombrío e intimista del disco, pero que en directo gana muchos enteros.

Lo que parecía un concierto tranquilo, se rompió de repente, al sonar los primeros acordes del acordeón de Jorge Rebenaque que amenazaba con “El extranjero”, con todo el publico de pie, cantando a voz en grito cuando Enrique invitaba a cantar al respetable, y botando con el ritmo infernal que ha sufrido esta última versión. El concierto ya no fue el mismo, de ahí al final fue manteniendo esa intensidad de sus conciertos de antaño. “Desmejorado”, “Alicia”, “Hay muy poca gente”, y una revisión a una canción muy antigua de Héroes, “Senda”, “Que tengas suertecita”, “Sólo si me perdonas” convirtiendo el Liceo en un coro de palmeros, “Sácame de aquí” soberbia, “Si”, “Infinito” mas ranchera que nunca e interpretada como el mejor Raphael y cerraba el primer bloque con “Apuesta por el r’n’r”.

Necesitábamos un descanso, aunque nadie quería descansar, volvió, y como volvió, con “El rescate” impresionante, y después “El hombre delgado que no flaqueara jamás” una canción que en directo con ese de menos a más gana mucho y perfectamente interpretada y con un público que ya, estaba más que entregado. Cerró este segundo bloque con “Lady Blue”, una de mis favoritas, esta vez más rápida, pero muy efectiva.

Con el público entregado, todos de pie, el pasillo lleno de gente, nada típico en un lugar como el Liceo, salieron Enrique y Los Santos Inocentes para tocar “Canto (el mismo dolor)” a modo de tablao flamenco, cada día me gusta el Enrique dramático y esta canción le va ni que pintada, “Porque las cosas cambian”, y se despidió con “…Y al final”.

Si el artista te gusta, no deberías perderte un concierto de Enrique. Por como canta, por la puesta en escena, por la interactuación que tiene con el público. En este concierto fui con una persona que no se sabía ninguna canción, que no había visto nunca a Enrique ni por televisión, y salió convencido, pensando que el tipo que había visto era muy bueno, muy interesante. A mi ya me tenía convencido, y me enajenó, pero jugaba con ventaja, me quedaba otro el viernes, dos días después, esa si que iba a ser su despedida de este Tour. Aún me quedaba una cita en el Liceo con Enrique. Y volví.

Entradas relacionadas: