¿Dónde coño está el Sant Jordi Club? le preguntaba a Christian mientras bajábamos rodeando el Estadio Olímpico. Muchísima gente hacia el camino contrario, hacia el Palau Sant Jordi y yo no entendía nada. ¿No será en el Palau Sant Jordi? y Christian ladeaba la cabeza con un no rotundo. ¡Qué paciencia tiene este tío conmigo! me decía para mis adentros, y esta vez Christian afirmaba con su cabeza, ¿me habrá oído? Todo era una incógnita esa noche fría. Y lo que son las cosas, hoy Enrique no tocaba en la sala grande, tocaba en la pequeña, el mejor frontman de este país, relegado a la sala pequeña por, nada mas y nada menos que El Barrio. Es curioso y enigmático este país, y no es que tenga nada contra El Barrio, pero Enrique es Enrique…

Yo es que estoy mal acostumbrado, porque ver a Enrique en el Liceo (sus últimos conciertos fin de gira Las Consecuencias fueron espectaculares) es demasiado bueno para que otro emplazamiento te guste, y de repente encontrarte en el Sant Jordi Club de pie y rodeado de gente tan extraña, porque no nos engañemos, la gente que va a los conciertos de pie, es extraña, sentados disimulan más, porque no se les ve, pero cuando ven el concierto de pie son extraños de verdad. O será que me estoy haciendo mayor…

Estos seres extraños, pueden hacer que un concierto deseado se convierta en un mal trago. Entre estos seres, tenemos a la bajita, cabreada porque siempre se le pone un alto delante. Yo soy alto, y claro, como la bajita se ponga detrás no ve una mierda, yo lo entiendo, pero no tengo la culpa de que su madre la hiciera así, bajita. Si vendieran entradas de altos al 50 % yo la compraría y me quedaría detrás, pero no, pago lo mismo y me gusta verlo delante, así que lo siento. Después tenemos a la antítesis de la bajita, que es el alto, el más alto que yo, ese ve el concierto con los brazos en alto: a ver, pedazo capullo, no eres alto ya, pues los brazos pegaditos a las cartucheras, y no jodas a la bajita que encima se cabrea conmigo. Otro espécimen es el que graba todo el concierto en video, a ese lo llamaría yo el sacrificado, lo juro, yo lo he visto, y los conciertos de Enrique cortos no son, con una media de 2 horas, imagínate el dolor de brazos, porque la cámara no se mueve, pero ellos son capaces de las posturas mas inverosímiles, ¡ay! y no les toques, que se cogen un cabreo que te matarían, pero como no se pueden mover, pues tu te libras. Además yo me pregunto, al ser imposible mantenerse quieto al 100%, que si el ruido ambiental, que si los coros del público empobrecen el audio… ¿para qué coño quieres esa grabación? La cual, no vas a ver nunca porque se ve mal y se oye como una mierda. Yo, sigo sin entenderlo. Otros son los que cantan chillando como queriendo demostrarle a todo el mundo que se saben la letra. Yo, que me las se, pues casi dejo que sea Enrique el que las cante, que para eso pago entrada, y claro que canto, pero como siguiendo la canción, no para que me oiga todo el mundo. Lo bueno de esta clase, es que normalmente no se saben todas, si no las conocidas y eso te hace descansar buena parte del concierto. También están los que después de pagar casi 40 eurazos se pasan hablando todo el concierto, del genero tonto. A ver, no te saldría mas barato irte a un bar sin música y hablar y hablar, con 40 euros tienes como para seis rondas de cerveza. Pues no, se gastan la pasta en un concierto para joder al de al lado con sus conversaciones ansiolíticas. ¡Ah! y no se te ocurra sacar una cámara con un poco de réflex o que la gente vea que puedas hacer buenas fotos, porque te van a joder, el de delante que no se movía, le empezarán a entrar unos extraños espasmos siempre en dirección a donde tu enfocas, el de al lado te dará golpecitos sin importancia para que no puedas enfocar, y la bajita cabreada, que lleva detrás de ti todo el concierto, que canta a gritos las canciones que se sabe y cuando no se las sabe habla y habla, que va grabando el concierto con su móvil, esa, te va a empujar y dar codazos simplemente porque haces fotos y te sabes las canciones que ella no conoce.

A pesar de todo esto, el concierto estuvo muy bien, Enrique algo frío, por lo que oído por ahí, el concierto mas frío de la gira española, pero a pesar de ello hay que reconocer, que Enrique encima de un escenario es lo mejor que hay en directo en este país.

Empezó el concierto con la instrumental El mar, el cielo y tú tal y como abre el disco Licenciado Cantinas, que presentaba en este directo. Continuó con Llévame, Todos lo haremos mejor, primera novedad y siguió con una de las mejores canciones de este último disco El solitario. Yo tengo que decir que a la primera escucha del disco, que musicalmente es impecable, se te hace raro, no deja de ser un disco de versiones, muy filtrado por el embudo Bunbury, pero un disco de versiones. Pero es cuando ves el directo que lo entiendes y lo empiezas a saborear y se te convierte en un disco imprescindible, aunque para mi, le sobran varios temas.

Siguió con una nueva versión de La señorita hermafrodita. La gente ya entusiasmada, que se entregó totalmente con El extranjero, canción en la que público y banda se funden en uno. Continuó con ÓdiameBig Bang, gran versión, No me llames cariño y Bujías para el dolor, que sigue siendo aplastante. Ánimas, que no amanezca, otro gran tema de su último disco. Sácame de aquí, Que tengas suertecita y después se arrancó con El dia de mi suerte, otra muy buena canción de este Licenciado Cantinas. Recuperando de Las Consecuencias, muy celebrado por el público, De todo el mundo, para después disfrutar con , imprescindible en sus directos. Cerró este primer bloque con El hombre delgado que no flaqueará jamás. Volvió con Los habitantes, el precioso tango Cosas olvidadas y este segundo bloque lo cerró con Infinito, para poco después salir por última vez, con toda la pena del público a cantar las dos últimas: Nunca se convence del todo a nadie e …Y al final.

Enrique esta en plena forma, lo demuestra su directo, sus ganas de hacer cosas diferentes, su valentía a la hora de afrontar nuevos y diferentes retos y con una banda, Los Santos Inocentes, que son garantía de espectáculo del primero al último. Gracias Enrique, otra vez, son muchos años siguiéndote y espero que sean muchos más… Y por favor, cierra esta gira otra vez en el Liceo, tu público y yo en concreto lo necesitamos.

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