Estos chicos son tan buenos que no he querido ir a la barra por no perderme un minuto de actuación. Es lo mismo, no hace falta el efecto de la cerveza para disfrutar sin complejos del espectáculo de Corizonas.

Hay dos puntos que nadie puede discutir. El primero ya lo he dicho, son buenísimos. Lo bien que suenan en directo no merece que te lo cuenten. El segundo: hay gente que no se ha enterado de lo buenos que son. Que parte de las gradas tuviera huecos, me dice que aún se puede considerar un pequeño privilegio ver en directo a esta banda. Y así fue, un privilegio y una gozada porque todas las canciones que sonaron fueron temazos, rock del bueno y muy potente en la acústica molona del Price.

Abrieron con Hey Hey Hey después de una intro brutal que comenzó Rubén Marrón con su guitarra acústica y a le que se sumaron el resto de instrumentos, un theremin que retorcía los acordes, e incluso el trompeta Yevhen Riechalov que, después de un pequeño salto al vacío, volvió al escenario aún con más ganas. Lo demostró en la primera oportunidad de ser protagonista, con la melodía de The Falcon Sleeps Tonight. O sea, a tope desde el principio, y con el público respondiendo. Antes había sonado Neil Young, con su Everybody knows this is Nowhere y ahora suena otra versión característica de sus conciertos, el Supernaut de Blacksabat, justo después de Hotel Room.  Javier Vielba ya se ha terminado la primera lata de Mahou  y eso me recuerda que todavía no me he movido de la pista para hacer lo propio.

Fernando Pardo hace de maestro de ceremonias entre algunas canciones y no se va a quitar el sombrero de cowboy en toda la noche. Cuando suena El Rancho hace tiempo que estamos en un Saloon del Far West. Probablemente la versión más esperada de la noche, Wish You Were Here,  encuentra unos más que aceptables coros en las voces de los varios cientos de asistentes esta noche. Ya pasada la primera hora de concierto, escuchamos Run to the River mientras flipo con la proyección que acompaña la actuación. Las imágenes de toda la noche son un cruce entre La Muerte tenía un Precio y el Lago Azul. Suena por supuesto Piangi con Me, uno de sus temas más pegadizos y que manejan a la perfección para buscar la complicidad del público.

La larga parte instrumental de Queen of Hearts brilla especialmente en el primer bis, y le siguen Shiralee y la setentera, muy bailable, Hiedra Venenosa. Vielba aprovecha I Wanna Believe para darse un paseo entre las primeras filas. Qué suerte poder ver de cerca ese pedazo de camisa ¿no? Yo no sabría describirla, mejor lo veis en las fotos. A estas alturas es de esperar que el concierto cierre por todo lo alto con una larguísima versión de I’m Alive, con un derroche de energía de toda la banda y mucha colaboración del público. Desde la zona de asientos han movido el culo toda la noche con las mismas ganas que en el foso. Después de dos horas de rock de película de forajidos, ramalazos de buen country  y mucha clase, se despiden estos siete musicazos.

Ahora sí. Menuda sed. Vamos a la barra Juanfran.

Corizonas

Próximos conciertos

  • 23/11/12 Almeria Sala Cibeles
  • 24/11/12 Granada Sala El Tren
  • 30/11/12 Oviedo Sala Kandela (ex-Whirpool)
  • 01/12/12 San Sebastian Teatro Victoria Eugenia
  • 08/12/12 Bilbao Santana 27
  • 13/12/12 Palma de Mallorca Festival 2+2 Sala Abraxas
  • 21/12/12 Logroño Norma

Entradas relacionadas: