Christina Rosenvinge

“La pálida ninfa

se muestra toda candor

¿Quién eres tú, niña loca?”

(Canción del Eco)

Lo reconozco.

No soy objetivo con esta mujer. Pero, ¿Quién no tiene una debilidad de esas que le persiguen desde siempre y no puede quitársela de encima por mucho tiempo que pase?

La firma de su nuevo disco “La Joven Dolores” y el posterior concierto acústico para 100 personas en el fórum de la FNAC, fue la excusa perfecta para recuperar la adolescente fanática que hay dentro de mí, y allí que me planté con la mejor de mis ilusiones.

Cuando las analizo fríamente, siempre me han parecido un poco paradójicas las razones por las que me fascina esta auténtica diva del pop: Ella es rubia y usualmente no me gustan demasiado las rubias. Es delgada y yo soy más de pesos mayores. Susurra más que hablar y a mí me gustan los gritos. Parece inaccesible y tiene un aura distante, y yo soy más de gente campechana… Podría analizar miles de detalles para dejar de seguir a esta artista, pero lo cierto es que está ahí, y por lo que parece, con cada disco, cada vez más.

“La Joven Dolores” se nos presenta como la continuación de “Tu labio superior”, un disco que supuso una importante inflexión en su carrera y que nos mostró a una artista magnífica que después de muchos intentos, había encontrado un lugar que sólo podía ocupar ella.

Las canciones, que fue desgranando una a una en el íntimo concierto, hablan de mitos, de mujeres de relatos literarios reflejadas en mujeres de hoy, de modelos universales, reconocibles.

Sentada al piano (usó la guitarra puntualmente para alguna canción al final) y acompaña por Charlie Bautista a la guitarra y Aurora Aroca al chelo, con mucha amabilidad y cercanía y más habladora que de costumbre tocó todos los temas de “La Joven Dolores” a excepción de Weekend.

Así escuchamos temas ya conocidos de la gira anterior como “Canción de Eco” que recuerda mucho a Nacho Vegas, presente allí entre el público como un fan más.

Christina Rosenvinge y Nando

Muchas canciones, que hablan de amores dolorosos y rupturas, pero también de alegrías y liberaciones.

Desde el pegadizo primer single “Mi vida bajo el agua”, hasta la más oscura “Tu sombra”, pasando por la balada desnuda “Desierto” o la ya conocida “La idiota en Mi (Mayor)”.

Todas en mayor o menor medida giran en torno al retrato complejo y preciso de un universo femenino, donde hay lugar para la madurez, para esa “extraña enfermedad” que es la juventud (“Nuestra casa”), seguir mirando a la infancia (“Jorge y yo”), hay sexo, amor y pena (“Eva enamorada”), todo para darnos la impresión de que Christina nos susurra desde dentro, desde de sí misma y su circunstancia.

Para el bis tenía guardada esa canción que mete en todos los discos que según ella es “la que no le gusta a nadie, la que todos le aconsejan que la cambie e incluso recomiendan que no la meta en el disco o la cambie” (“La noche del Incendio”) que, como suele ser habitual en estos casos, acaba ganándome a la primera escucha..

Christina Rosenvinge

Con su característica pose de despreocupación y despiste, citó a los presentes para el próximo concierto en Madrid, que no recordaba cuándo era… Será el próximo 4 de marzo en la Sala Joy y yo sé de uno que no faltará.

“¡A mí, que saqué notable en arte y manipulación!”

(La noche del Incendio)

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