Hace un par de meses fui a un concierto de Punk Rock.
Teníamos la fecha marcada desde hacía meses, la ocasión bien lo merecía… Ni más ni menos que el regreso de Shock Treatment.
Llegar a Castellón desde Lleida, en invierno, es una bendición. Las terracitas con la gente haciendo el vermut, gente paseando… pero sobretodo la Calle de las Tascas de rebosar. Allí había ya ambiente punkrocker, gente llegada de toda España y los anfitriones castellonenses hacían tiempo para el plato fuerte del día: La Paella. Que sí, que lo del concierto está genial, pero es que un buen arroz negro, con unas cuantas raciones de pescado y cerveza a granel en el Grao compartiendo mesa y mantel con gente de Asturias, Elche y Castellón, no tiene comparación.
¿Con esos antecedentes como esperas llegar al concierto? Pues diciendo barbaridades, claro. Y menos mal que en el Four Seasons los shows empiezan pronto…
Lleno hasta la bandera para el que era el segundo concierto del regreso de Shock Treatment (tocaron también el día antes en la misma sala con idéntica afluencia de público). Muchas caras conocidas entre el público, sorpresas y sobretodo grandes amigos. Los éxitos de la banda empezaron a sonar, aquello era increíble, nunca pensé que podría verles algún día en directo. No dejaba de alucinar mientras sonaban Warriors, She could be the one, Estás perdida, Another Summer, Me voy a suicidar… La gente bailaba y volaba por los aires al tiempo que se pedían más y más canciones. Mención especial para un “mosaico” pidiendo Niñera, la versión de Babysitter de los Ramones. Bajo mi punto de vista los mejores momentos llegaron en los bises, donde con la ayuda de Luis Depressing, cerraron el concierto con la nueva Cuentas pendientes (piel de gallina) y Sueño de verano, entre otras. Valga decir que esta última le hizo ganar al que escribe un capital que todavía está esperando cobrar gracias a una apuesta…
Sinceramente hay muchas cosas del concierto que no recuerdo muy bien, pero peor es lo del postconcierto. Buena cena en inmejorable compañía, ruta por un par de bares del centro y regreso al Four Seasons para disfrutar de una pinchada BRUTAL a cargo de Pablote de Sugus.
Lo único malo fue tener que despedirse de tantos buenos amigos. Gracias a Dios estamos en el año del Punk Rock y no será difícil volver a coincidir con tanto evento…

Texto: Maxwell Murder