(Nota del Traductor: Esta anticrónica está ligeramente inspirada en la canción “Yo tenía un novio que tocaba en un conjunto Beat” de Rubí y Los Casinos)

Gratis. Es lo una de las palabras que más me llama la atención en los últimos tiempos. Tiempos de crisis, supongo. Eso y la amistad con la organización fue lo que me lanzó allí un caluroso sábado de Julio.

¿Casla? Un pueblo de Segovia donde no recuerdo haber estado antes. II Edición del Casla Rock: Esto ya empezaba a cuadrar. Hacía tiempo que mi cabeza divagaba en pos de algo, pero no sabía muy bien qué. Quizás allí encontrara respuesta.

Comenzó a sonar El Vicio del Duende. Los zaragozanos tocaron un rock fresco y desenfadado, probablemente más suave de lo que iba buscando. Aunque realmente no sabía muy bien lo que iba buscando. Me perdí por la zona de acampada gratuita (¿He comentado que este Festival dispone de zona de acampada gratuita? ¿No? Pues tendré que hacerlo en algún momento, porque además tenía sombra…). Me perdí buscando algo. El rock urbano, que fue la nota predominante en varios de los grupos de la noche, empezó a sonar a eso de las nueve de la noche desde el campo de fútbol de la segoviana localidad de Casla mientras yo buscaba algo por la zona de acampada…

Con Mora subieron al escenario después, cuando yo ya estaba en posición de búsqueda. De rapiña, casi diría. Y al mirar al escenario me di cuenta por fin de que estaba buscando a mi novio. Con Mora decían ser de Carabanchel. Yo tenía un novio que tocaba en el Casla Rock, pero no era de Carabanchel. En ese momento decidí dedicarme a disfrutar del grupo que me enseñó cómo pedir el calimocho (Con Mora, siempre con mora). Como fue la norma durante toda la noche, los Con Mora se acordaron de sus mayores, de sus maestros, y siendo de Carabanchel, no podía faltar la versión de Leño. Interesante grupo estos Con Mora, pero no estaba mi novio. Buen sonido, más rock urbano, pero no estaba él…

FOTO 1 - Encrudo

Encrudo (Fotografía cedida por la Organización del II Casla Rock)

Encrudo subió al escenario y el nivel de decibelios y rock dio un paso al frente. Probablemente entre estos madrileños tampoco encontraría a mi novio (él siempre fue de músicas más tranquilas) pero la fiesta que se estaba montando por allí me recordaba que estaba siendo un gran festival, con novio o no, y que el nivel musical, a esas alturas de la ya cerrada noche empezaba a justificar mi presencia, más allá de la búsqueda.

Luter llegó con referencias a Manolillo Chinato. También decían ser de Madrid, por lo que las posibilidades de encontrar a mi novio entre ellos se desvanecían una vez más, aunque el nivel poético de las letras subió y los ritmos bajaron de velocidad. A la gente alrededor de mí no parecía importarles ese detalle demasiado. La temperatura ambiente, mojada por algunos goterones de un cielo que lloraba de impotencia por mi falta de éxito en mi amorosa búsqueda, empezó a ser bastante agradable, después de un calurosísimo día. La paradoja residía en el hecho de que según bajaban los grados de temperatura ambiente, subían los de excitación colectiva. La gente estaba disfrutando, y eso se le empezaba a contagiar a todo el mundo, incluso a mí, que estaba a otras cosas.

Kaxta llegaron de Extrema y Dura. Allí quizás pudiera tener más suerte. Las notas que vienen de Extremadura siempre me han despertado más interés que otras, a fin de cuentas, mi novio anda por allí. ¿Qué haces en Casla buscando a tu novio extremeño? –Me preguntó un amable y apuesto joven del lugar – Aquí en Casla somos muy majos también, sólo tienes que ver el ambiente de este Festival… ¡Y gratis!

FOTO 2 - Kaxta Kaxta (Fotografía cedida por la Organización del II Casla Rock)

Decidí hacer caso al lugareño mientras los Kaxta entonaban himnos como “Ama, ama y ensancha el alma” y proferían gritos contra la Refinería que se quiere construir en Extremadura. Diferentes estilos musicales del flamenco al hard-rock parecen fluir sin problemas por las canciones de Kaxta, que repartieron buen rollo (e incluso discos), ritmos muy recomendables y saludos para el barrio de mi novio, cuando el ambiente del festival estaba definitivamente en ebullición.

La poesía de Manolo Chinato volvió al escenario entre temas cuidados y bien ejecutados, pero entre los que no veía a mi novio por ningún lado.

Empezaba a llegar el fin: En el escenario una banda multitudinaria, En Espera, proveniente de Almería que decían sentirse encantada porque es su concierto número cien. Banda heterogénea, con una importante sección de viento, que transmitía y hacía bailar al público, con canciones que parecen ir de Marea a Madness, con todo lo que ello conlleva. La gente bailaba y botaba, y entre tanto jolgorio festivalero no me percaté que eran ya las cuatro de la mañana… Definitivamente, el Festival había sido un éxito.

FOTO 3 - En Espera

En Espera (Fotografía cedida por la Organización del II Casla Rock)

No encontré a mi novio sobre el escenario. Tampoco ligué (Hay cosas que ni un gran festival como éste pueden arreglar) aunque si vi a gente que lo hizo (O ¿Lo intentó?). Pero lo pasé muy bien…Supongo que mi novio anduvo por allí, pero no lo vi. Seguramente disfrutó del ambiente, del buen rollo y, sobre todo, de las muchas horas de buena música, con grupos muy interesantes (como Con Mora), con grupos con muchas tablas y de mucho nivel (como Kaxta) y bandas que cierran un festival dejando al público encantado y cansado de bailar (como En Espera).

Además, sin esperarlo, allí recibí mi primera acreditación, que me daba acceso a todas las zonas del festival para codearme con quien quisiera, como buen enviado especial de Las Gafas de Mike. Hay quien por allí preguntó quién era yo mientras me bebía su cubata, pero hay cosas para las que, ni si quiera yo, tengo respuesta…

FOTO 4

Para más dudas, pasen por la III Edición del Casla Rock. Será mejor… Y a lo mejor también ando por allí… Si me vuelven a acreditar… Y quizás encuentre a mi novio sobre el escenario…

Estaremos atentos al cartel.

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