Suenan las alarmas. Venden la madrileña Sala Sol. Día de tregua. Llegan Jane Joyd desde Galicia con su punto de niebla y esplín atlántico, cargados con un baúl de canciones hechas con escorzos de tinta negra y retales de montaña rusa, compuestas en un haber ir hurgando en todos los fangos que salen al paso.

Mueven en directo la música a puro capricho en temas que son espiral centrípeta, hacia el centro más íntimo, para, de repente, darse la vuelta y lanzarse a la fuga. Con Elba y sus animales (The dramatic tale of her animals) camuflados con velos por entre sus versos desde su actuación en el Soho londinense; lugar peligroso teniendo en cuenta que Soho! es un grito de caza y que por allí está el Coach and horses, donde no hace tanto el salvaje de Francis Bacon devoraba los corazones de los purasangres aliñados con whisky. Run, horse, far…

Escenario en semicírculo. Elba afilada en proa, amarrada al botalón de su guitarra y empujada hasta el borde del precipicio por una banda en locomotora que sabe bien que la relación con la música ha de ser física, orgánica, emocional; o nace muerta.

Presenta Jane Joyd su nuevo EP. Shy Little Jane presents: So lost in this bleak winter landscape. Un disco de cortometrajes orquestales con trazas de nibelungo y brusca atmósfera, con amplitud casi sinfónica; de crudo invierno y luz a ratos negra, de aire cargado antes de despeñarse. En comunicación con la naturaleza, con su latido y su tormenta, como unos aprendices de William Blake electrificados que se dan un descanso con versiones de Bon Iver y PJ Harvey.

La voz proyectada como un puñal. Los pianos llevando en ocasiones las armonías hasta el borde de la atonalidad entre retazos electrónicos, como un guiño pop e intuitivo a Stockhausen. La batería siempre en víspera de apocalipsis. Los metales emergiendo lentos como lava en SI bemol sobre laderas de cuerdas fustigando terciopelo. Todo un cañón de relojería gallega conceptual abriendo brecha. Quienes hablan de indie se equivocan.

Texto: Víctor Vázquez

Fotos: Amets Jauregui