“Nos han vuelto a expulsar. Lo llaman crisis, pero todos sabemos que nuestro sitio nunca estuvo en el
paraíso. Aquí afuera, en nuestra orilla, tanteamos en la intemperie y despertamos otra vez. Somos las
razas de Caín y tenemos hambre. Somos Los Enemigos y hemos vuelto”

(Josele, Fino, Chema y Manolo. Septiembre de 2011)

Ahí empezó todo. Bueno, probablemente empezó hace más de 10 años, mucho antes de su
retirada de los escenarios como banda.

Los Enemigos están de vuelta. No para quedarse, pero eso ahora mismo da igual. Son
muchos años esperando momentos como éste. Y nos da igual que duren 15, 20 o 50
conciertos. Han vuelto y aquí estamos para gozarlos.

Los Enemigos paseaban por la emblemática Calle Laurel de Logroño, entre hordas
de ilusionados fans que nos estábamos poniendo a tono con los vinos de la zona. Los
Enemigos son así, por mucho que pase el tiempo. Muy partícipes de la filosofía de Julián
Hernández, que decía algo así como que hay grupos como Siniestro Total que van a tomar
algo a un sitio, y de paso dan un concierto… Los Enemigos toman y nos hacen tomar a
todos. Y nos dan un concierto bárbaro.

Como dijo Josele Santiago, tras tres canciones de inicio sin soltar palabra, para presentar a
la banda: “Somos Los Enemigos, ahora en blue ray”.

Una inmensa raspa se dibujó en el escenario, como telón de fondo pasadas las once de la
noche. Y comenzaron con John Wayne lo que serían cerca de dos horas de concierto, cerca
de dos horas de emociones, de todos o casi todos los temas que tenían que sonar, tocados
como siempre, pero con el sonido y os medios de hoy.

Es el momento en el que uno siente que todo se asemeja a ese despertar con resaca después
de una larguísima noche de fiesta, pero en muy dulce y con unas ganas tremendas de iniciar
otra juerga mejor aún. Y la fiesta empieza ansiosa, porque llevamos 10 años acumulando la
resaca.

Y es que Los Enemigos siempre fueron, como todos las grandes bandas de Rock, un grupo
de directos… Y tras diez años, el ansia era mucha…

Podría enumerar todo lo que tocaron. Podría deciros que fueron generosos en repertorio
y entrega. Podría valorar si faltó o sobró alguna, porque eso siempre pasa sea quien sea el
espectador.

Pero lo cierto es que, 10 años después, para algunos este concierto hubiera tenido sentido
simplemente por volver a escuchar eso de “Bienvenido, al Club de los que vamos a triunfar…”
y ese ritmo que hace de La cuenta atrás uno de los himnos que (perdonen la expresión) me
ponen más palote de cuantos se pueden escuchar en directo.

Como dijeron previamente: “las mismas canciones, tocadas de la misma manera, pero con otro sonido,
mejor”.

Por supuesto Desde el Jergón, inmediatamente después de Señora, la tremenda canción
de Serrat que estos chicos hicieron suya años atrás y que va como anillo al dedo en su
repertorio hasta el punto de ser de las más coreadas…

Habían vuelto a nacer, como cantan en Quillo, no queríamos que amaneciera, ni siquiera
en Bouzas, pero escuchando La Otra Orilla, la acongojante Septiembre y la declaración de
intenciones de Yo el Rey, veíamos que llegábamos al final preguntándonos porqué habíamos
tenido que crecer… ¡Maldita la hora!

Unos bises con Alegría, Qué bien me lo paso, un An-tonio que nos da igual que cante o no
porque lo hacía todo el pabellón (cerca de 4.000 personas cuentan los entendidos), aunque
fuéramos de Todo a cien y se acabara todo con Complejo.

Por cierto: abrieron la noche un interesante grupo americano: Slim Cessna’s Auto Club.
Dicen que es uno de los mejores grupos americanos en directo para la crítica, pero claro, yo
estaba a otras cosas…

De momento aún no tienen confirmadas las fechas de sus próximos conciertos. No
vuelven para quedarse, ni van a grabar nada nuevo. Harán conciertos durante el 2012. En
torno a quince, se dice. La Revuelta Enemiga 2012 comenzó en Logroño. Yo estuve allí. Y
la sangre aún me hierve…