El pasado 13 de mayo tuvo lugar en el apolo la segunda edición de los Levi’s Unfamous Awards y allí estuvimos para ver la despedida de los Sunday Drivers en Barcelona, ya que su último concierto definitivo será este verano en el FIB. Justo un día antes anunciaban su separación a través de su blog, algo que ya se venía rumoreando desde hace un tiempo, pero que nunca te acabas de creer hasta que llega el final. Les acompañaban en esta velada, dos grupos noveles que compiten por llevarse el premio de este certamen. Los primeros eran Lasers, a los que no llegamos a tiempo y los segundos eran Nanook a los que sí tuvimos el placer de ver. Sólo pudieron tocar tres canciones, breve pero intenso. Estos chicos empiezan con buen pie, y esperemos que sigan sus pasos con firmeza.

Después de los grupos noveles, aparecieron ellos, los Sunday Drivers, para regalarnos una noche llena de emociones y en la que no faltaron los temas más famosos del grupo. Abrieron con (Hola) To see the animals, como viene siendo habitual en los últimos conciertos de su gira. Al cabo de unas cuantas canciones los focos se fundieron y la sala se quedó iluminada por sus propias luces creando más luz de lo que estamos acostumbrados en un concierto. Fue una situación extraña y más todavía cuando en una de las últimas canciones falló el sonido. Parecía que los pobres estaban gafados en su último concierto, pero aún así salvaron todas las situaciones con sus bonitas canciones y con el buen rollo que se respiraba en el ambiente a pesar de todo. Canciones como Specially (today), often o she pasaron por su repertorio antes de llegar a su canción más conocida, Do it,  a la que anunciaron diciendo: “Dicen que en Barcelona tenéis fama de no bailar, pero yo no creo que sea así” Y el público demostró que efectivamente no era así. Todo el mundo bailó y cantó, sobretodo las chicas, que no sé porqué pero eran mayoría en el concierto. Llegó ya el final del concierto con temas como On my mind, se fueron como siempre se hace en estos casos para aparecer después con un bis que duró un buen rato y en el que hubo tiempo para tocar una versión, y algunas de sus canciones como Sing when you’re happy o Tears & Fears. Otra vez volvieron a desaparecer del escenario con Little heart attacks y cuando acabaron toda la sala coreó lalalalala hasta que volvieron a salir para esta vez sí, tocar la última canción, Rainbows of colours. Fue bonito mientras duró, gracias Sunday Drivers.

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