Los Chunguitos

Cumplen 35 años y son de Badajoz. Alguien más de por aquí cumple esos requisitos, pero supongo que eso no viene al caso ahora. Lo principal es celebrar como está mandado tan señalado acontecimiento.

Para ello, por primera vez en mi larga trayectoria de Anticronista (He pasado por varios medios previos a Las Gafas de Mike, pero no los mencionaré porque hay sentencias judiciales que me lo impiden), me llevé conmigo a un fotógrafo. Reticente, eso sí, porque hacerle ir a un concierto de los Chunguitos en la Joy Slava de Madrid, no es su plan soñado para un Jueves 4 de Noviembre.

Sus reticencias eran palpables en todo momento: Cuando aparecieron los hermanos Salazar en el escenario, de negro riguroso y uno y de blanco el otro, presentándose haciendo mención a lo contentos que estaban de estar allí, porque “aquí veníamos a ligar cuando éramos jóvenes… Sólo con mujeres, eso sí…”, tras el objetivo de la cámara pude intuir su cara de desazón, a la que sólo paliaba su labor fotográfica frenética.

La Chabola, la brutalmente emocionante (No es broma, que cuando la versiona Antonio Vega bien que a todo el mundo le gusta) Me quedo contigo (cantada con Aldeskuido), Mañana (con José el Francés) Una paloma blanca, Como un payaso, Vete de mi vera (Embustera), Mama (de nuevo con Aldeskuido) antes de llegar a un momento íntimo y familiar (¿Se pueden poner esos dos conceptos en la misma frase sin que suene raro?) con La medalla de mi papa y las presentaciones de Toñi Salazar (una de sus hermanas, el 50 por ciento de las antes conocidas como Azúcar Moreno, Las Alazán, Rosario Mohedano… Esto produjo una nueva cara poema del fotógrafo que pese a lo cual no dejó de disparar con su objetivo. Sonó La Historia de los Chunguitos para rematar esta parte del concierto con El amor te puede volver loco (nueva canción) y ver como la banda, compuesta por bajo, batería, timbales, teclado, trompeta y guitarra, hacen alardes mientras los hermanos desaparecen sin decir nada…

Vuelven con camisas árabes y presentan a la banda. Buena banda, por si alguien piensa lo contrario. Multitudinaria y bien engrasada.

Comienza la segunda parte del concierto con Me la llevé a la era y otro nuevo tema, Voy buscando el amor que no me diste. Para presentarla piden que no la bajemos de internet, que la compremos en El Corte Inglés que hay muchos gastos: La mujer, los niños…

¿He comentado ya que al fotógrafo no le hacía demasiada ilusión venir? No creía poder ligar. Los fotógrafos son así. Pero en esas, pasado el ecuador, comienza la parte del concierto en el que todos queremos estar: Por la calle abajo pasa casi sin descanso a Perros Callejeros (El fotógrafo empieza a alterarse) y Me sabe a humo (Según contaron, el primer tema de Los Chunguitos, compuesto por Juan en el 74, cuando algunos ni habíamos nacido…) conlleva el primer y recurrente cigarrillo de mi compinche ya más metido en harina, totalmente ganado ya para la causa.

Ha tardado, pero tras varias cervezas y la concantenación de clásicos imperecederos hace que el estado de ánimo de Maese Cámara suba enteros. Su trabajo, impecable aunque por falta de espacio no puede mostrarse aquí, pasa de la instantánea que capta la emoción del grupo al catálogo de seres y pareceres que pululamos por la sala…

Él pensaba introducirse en un mundo puramente calé, pero el público va del gafapasta al macarra de ceñido pantalón, pasando por Sharon Stones de extrarradio y clones de Poli Díaz, sin despreciar prendas que ya creíamos olvidadas como las beisboleras (más propias de un concierto de los “injustamente olvidados” Tennesse), o los abrigos de ¿Visón? blancos…

Los oros florecen, las manos enloquecen con el baile… Y hasta el absorto (en su cometido) fotógrafo tiene chance de departir con alguna que otra mozalbeta de buen ver. Realmente estos Chunguitos tienen muchas tablas, y eso se nota. Eso y un repertorio plagado de clásicos que todos hemos cantado (¡Qué digo cantado!… ¡Berreado!) y bailoteado…

Cogiste la maleta (¡Ay que dolor¡) y el sempiterno Carmen cierran el concierto. El fotógrafo ya está ganado para la causa… ¡Y hasta echa en falta temas…!

Vuelven con el inmortal Dame Veneno, al que tanto partido le sacaran los míticos Faemino y Cansado, y Olvídalo, cantada con el “primo” José el Francés.

Ahora sí, una hora y media larga más tarde, todo ha terminado.

Telón, luces y comienza a sonar The End de The Doors (Hablo completamente en serio, no lo soñé…)

Tercer Acto:

Backstage

Como novedad a las últimas crónicas, el llevar un fotógrafo ha supuesto también ser confundidos con Europa Press y entre eso, la cara del susodicho y el buen hacer de managers y demás personajes con cierto mando en el evento, pasamos a los camerinos a departir con los Hermanos Salazar, pero la emoción que embargaba a este humilde anticronista hizo que las conclusiones no fueran relevantes, y nos tengamos que conformar con las impresiones que dieron a las chicas de Europa Press (estas si eran de verdad):

En resumen, que llevan muchos años viajando de aquí pallá, que el secreto es que la gente los quiere, la sinceridad, que son los mismos que cuando empezaron, que el motor es la familia unida… Y que son una gran familia de artistas…

En breve inician la Gira Carretera y Manta. Estén atentos a sus pantallas… No olviden que son los maestros de la rumba, la banda sonora de de todos los barrios de la España de hace unos años, pero eso, amiguitos y amiguitas, será ya otra historia.

Texto: Nando Monzú

Fotos: Álvaro Hernández

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