Tener como previa del concierto de Love of Lesbian la victoria del Barça en la final de la Copa del Rey contra el Athletic, para muchos suponía un éxtasis total. No pasa cada día. Así que muchos saborearon un cóctel con la mejor combinación, el triunfo blaugrana con el empalme de la buena música de ese indie-rock producido por los seis componentes del grupo catalán.

Unos más que otros, con la excusa del partido, llevaban alguna copa de más. Eso animaba aún más el pelotón que se podía percibir a la lejanía. Caras de impaciencia, como las de un niño antes de abrir el regalo de Navidad. Para muchos les esperaba una noche perfecta. Pocas horas quedaban para que el grupo compareciera en el escenario de Faktoria de les Arts ofreciendo a su público el nuevo álbum “La noche eterna. Los días no vividos”, salido a la venta hace tan solo una semana. Así que la gente estaba lista para aplaudir, gritar y desmelenarse en uno de los mejores directos de ámbito nacional actual.

El show arrancó con uno de los nuevo singles “Nadie por las calles” aprovechando el ritmo progresivo de inicio, armónico y con un toque íntimo para empezar a cautivar al público des del primer momento.

El setlist como ya se pudo percibir en los anteriores conciertos, donde han estrenando disco, fue muy equilibrado, apostando por las nuevas producciones, pero siempre intercalando temas como “La niña imantada”, “Música de ascensores” o “Me amo”. Lo que parece increíble es que la gente vino con los deberes hechos para conectar con el grupo de Sant Vicenç dels Horts, al sonar “Wio” (Wio, antenas y pijamas), “Los seres únicos” o “Belice”, el público respondió a la perfección jugando al tempo que marcaba Santi Balmes.

El piano hizo de las suyas, John Boy empezó a sonar y el júbilo se desató. Manos al aire, pies danzando y gargantas gritando al son de “Todos los raros fuimos al concierto…”. Otro de los temas que hizo vibrar más a la gente fue “El hambre invisible” invitando a todo el mundo a seguir la entonada del “lolo,lololo,lolo….”. Tanto en un lado del escenario como en el otro es indudable que se entregaron a la buena música y al espectáculo.

Cuando el concierto “acabó”, el público mostró su delirio pidiendo más, sediento de algún que otro mito que faltaba por escuchar. Entonces las luces se volvieron a mover y los lesbianos interpretaron “Noches de incendio” y “Algunas Plantas”, guardando el último as en la manga para una segunda aparición. Tema nuevo, melódico y lento para que la despedida fuera menos dolorosa y más progresiva, sonó “Oniria e insomnia”.

Sin duda, la gente salió de la puerta del local con la sensación de haber disfrutado del momento.

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