El humo y las luces, las canciones, los músicos, el soul, el rock, las bromas, la música, hizo que la presencia aquella noche en La riviera, para ver el fin de gira de Para no ver el final fuera especial.

Risas en el escenario, complicidad y diría (ojo, diría) que algún que otro pedo y su correspondiente acusación, todo esto, mientras como si nada, daban un concierto de rock and roll, de los de verdad, de los de bailar y gritar hasta que haces ajjj con la garganta porque no te queda nada dentro.

Y si Ruipérez se va a hacer un pis, no se para nada, la maquinaria sigue sonando, con un boxeador que aprieta los dientes y ríe, la gente aplaude y el guitarra vuelve. Como me vuelvan a decir eso de ¿M-clan? Esos son los de Carolina, ¿no? Me cambio de planeta.

M-clan, Sótanos, tierra y montañas rusas

 

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