Quizás el título del nuevo disco de Miguel Costas no esté nada equivocado. Probablemente “Alguien tenía que hacerlo”. Si miramos el panorama musical actual es cierto que hay espacios que estaban muy bien ocupados hace algunos años en los que ahora hay un absoluto desierto. Y eso, en el mejor de los casos, porque si algún grupo actual se mete en ellos es casi peor. No haremos hoy una reflexión sesuda sobre lo insultante que nos puede parecer a muchos (Porque lo es de todas todas) que ciertas generaciones identifiquen el punk con engendros despreciables tipo Pignoise, pero si algo así no merece una revolución a la voz de ¡YA! no sé muy bien qué es lo que puede provocarla…

Miguel Costas es un icono de la música en este país. Fue compositor, voz y guitarra de Siniestro Total desde su formación hasta el 94, asumiendo la responsabilidad al micrófono tras la marcha de Germán Coppini. Aerolíneas Federales y los primeros discos de Siniestro Total deben mucho a este Vigués de pro. A día de hoy, tras su aventura formando Los Feliz, da nombre a su nueva banda, y el viernes pasado presentó en la Sala Penélope de Madrid su último trabajo, “Alguien tenía que hacerlo”.

Quizás todo esto dicho anteriormente sobre, porque Miguel Costas es una figura esencial en la música de este país de los últimos treinta años, pero como entre los millones de visitas que recibe esta web cada día hay un porcentaje muy alto de gente joven que escucha Pignoise y cosas así, la dirección me obliga a hacerlo para no perder tamaña masa de seguidores… 

(NOTA DEL EDITOR: Se han recortado algunas líneas en este tramo de la anticrónica para no ofender a esas personas que ya tienen desgracia suficiente con creer que Pignoise es punk y escucharlos, como para que ahora los pobres se sientan insultados).

Media entrada en la Penélope. Ambiente talludito. Público muy fiel y devoto. Con esos tres titulares podemos hacer la reseña técnica de la noche del viernes.

Pero lo importante fueron las casi 30 canciones que encadenó, con escasos parones, la banda de Costas. Con un desarrollo y un reparto muy hábil -a mi modesto entender- de temas clásicos con nuevas canciones.

Abrieron el concierto con un bloque de cinco canciones, entre ellas El botellón, No me da la gana, para demandar la colaboración del público en la sexta, para lo que no tenía que dar instrucciones.

Porque ahí llegó la descarga de Assumpta, Pueblos del mundo, extinguíos, Vamos muy bien, enlazada casi sin respiro con Vamos, la brutalmente acelerada Dí que no y el mítico Diga que le debo.

A pesar de la velocidad y el intercalar Momentos Siniestro entre su repertorio actual sin que el concierto decayera, Costas mostró su parecer hacia esas personas que sólo cantan las clásicas y no conocen la letras de sus nuevos temas con Hasta los güevos.

Llegó otro momento álgido del concierto con la muy pegadiza y cantable María para pasar a los clásicos Bailaré sobre tu tumba, De hoy no pasa, Que corra la Nicotina, Nocilla ¡Qué Merendilla! (BRUTAL), ¿Qué tal, homosexual? y Más vale ser punky que maricón de playa. Siniestro Total de hace millones de años puro y duro.

Cerró el concierto con su emblemática Yo estoy bien, tú estás gordo y Bipopilaba, para volver a hacer unos bises (“Me estáis haciendo trabajar”) llenos de pretéritos Siniestro nuevamente con No somos de Monforte, Tipi, dulce tipi, Vil Norberto (de su nuevo repertorio), Todos los ahorcados mueren empalmados y el inevitable fin de fiesta con la coreadísima Miña Terra Galega.

En definitiva, una buena ocasión para pasarlo bien y desgañitarse al estilo del “Cuando se come aquí” o “El Regreso”, primeros dos discos de Siniestro Total. Olvidé comentar que al inicio del concierto, la entrada de la banda se produjo con la sintonía original de Heidi en japonés, que  antes habían actuado de teloneros “Placi y los exministros”, y que un poco antes de entrar me había tomado unas cervezas, pero no es cuestión ahora de empezar a hacer una narración de todo lo que pasó aquel viernes. Ni antes, ni después.

Quizás, como refleja en esta interesante entrevista previa al concierto, http://www.elcultural.es/noticias/BUENOS_DIAS/4971/Miguel_Costas  Con los años en lugar de más viejo, se haga más punk…

A fin de cuentas, ya es sabiduría popular aquello de que más vale ser punky que maricón de playa…

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