Nacho Vegas

¡Eshoradé…! ¡Michipanero! ¡Eshoraderecapitular!!!!:

Fue al final. La penúltima canción. Pero hubo gente que la pedía desde la primera. Hubo gente que la pidió de muy diversas maneras. Incluso hubo gente que la confundió en el inicio de muchas canciones…

Para mí es una canción especial, es casi un himno. Recuerdo que la primera vez que la oí en concierto, iba pensando que era una canción que a mí me parecía brutal, diferente, apoteósica… Y la consideraba mía… A los pocos acordes caí en mi error y me di cuenta de que mi apreciación, si bien acertada, era obvia. Para muchos es uno de sus himnos (si no “el”).  La necesidad porque suene en todos sus recitales es lógica. La insistencia del público para que la toque es cansina. Las maneras de demandarlas, cuanto menos, extrañas y cómicas… Y aún así, alzo mi copa hacia el cielo…

¡Puxa Xixón!:

Asturiano. Ejerce y hace gala de ello. Ejerce de manera tan inconsciente que hasta dice que le gusta Fernando Alonso. En el público, inevitablemente, había asturianos, y alguno de ellos no pudo reprimir su origen y gritárselo al cantante en un tópico y típico comportamiento de los conciertos de hoy en día en los que simplemente oír nombrar tu lugar de origen te hace vibrar tanto como el mejor tema que se interprete. Somos así, todos, seamos de donde seamos… Y en Madrid se nota mucho.

Nacho Vegas

Schssssssssss!!!:

Silencio. Nacho Vegas requiere silencio para desgranar su repertorio. Pero él no lo pide. Ya se encargan de ello sus fans. Siempre ha sido así. Ahora, con un público cada vez más masivo, se hace más difícil la labor del integrista nachovegasiano que quiere silencio sepulcral en los recitales.

A día de hoy, cada vez tiene más canciones que el público acompaña cantando, para desmoralización de su público más purista. Incluso parece que él juega con ello en las nuevas composiciones: ¿Quién si no iba a hacer los coros infantiles que mete en canciones como “Lo que comen las brujas”? ¿Quién puede resistirse a siquiera acompañar ligeramente aquello de Ya se fue mi amor lo sentí marchar, esta noche me voy a emborrachar, voy a emborrachar, lo sentí marchar, ya se fue mi amor, ya no volverá… de la maravillosa “Taberneros”?

¡Tía esto no es un concierto de Bisbal ni mierdas de eso a lo que tú vas…!:

Desprecio, altivez. Suena extraño escuchar una frase como ésta en medio de un concierto de Nacho Vegas con el único objetivo de ganar espacio y poner por detrás a unas emocionadas niñas que –a fuerza de hacer un ejercicio de sinceridad- no tenían mucha pinta de ser unas fans locas de NV. Pero, ¿Qué pinta tienen las fans de NV? ¿Tiene NV fans?… Sé que conciertos como éste mi mente no debe estar ocupada por temas tan banales, pero la cabra tira al monte, y por más que mirara a mi alrededor, no encontré un patrón más o menos dominante. El Señor Vegas ha multiplicado su público en los últimos tiempos y probablemente, también lo haya diversificado. Su último disco, La Zona Sucia, suena como el más claro y luminoso de su dilatada carrera. Paradójicamente, es el que habla más a las claras de desamor y ruptura… ¿Tiene esto un patrón definido?

Cuando griten en voz alta

Que tu amor entero fue una estafa

Y tú protestes pero no haya un alma allí para escuchar

Es el día de la gran broma final.

Canta “La Gran broma final” que tiene toda la pinta de convertirse en uno de sus himnos y “Donde hay cenizas hubo un fuego, yo, mataría por volver a arder” nos abruma desde la explícita “Cosas que no hay que contar”.

¿Es melancolía? ¿Es tristeza? Es Nacho Vegas…

Las niñas desplazadas, se conformaron con vivir el concierto a distancia del personaje en cuestión, que se pasó el resto del concierto haciendo arrumacos con su chica, visiblemente más ilusionada por el cantante que por su “delicada pareja”… (Nota Mental: Dejar de mirar alrededor mía en los conciertos).

¿Dónde está Christina? ¿Va a salir?:

Hubo quién creía verla en todas las rubias del público. Había también quién la veía en todas las canciones. Pero sobre todo, la gran mayoría la echó en falta en la inefable “Me he perdido”, una de las pocas concesiones que hizo a su repertorio no perteneciente a La Zona Sucia.

Las otras fueron, la ya mencionada “El hombre que casi conoció a Michi Panero”, “Dry Martini S.A”, “Va a empezar a llover”, “Hablando de Marlén” y “Canción de Palacio #7”.

El resto de su repertorio consistió en su último disco en su totalidad exceptuando “La Comedia Humana”, comenzando el concierto con “Cuando te canses de mí” y cerrándolo con “El Mercado de Sonora”, a imagen y semejanza de su último trabajo.

Sin duda, uno de los grandes actualmente, este Nacho…

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