Con este concierto de Viladecans cerraba el bueno de Quique el tercer concierto por la periferia barcelonesa. Gira Poligonera, le podríamos llamar. Para esta ocasión, también se presentó con el aliciente de Karlos Arancegui a la batería e instrumentos varios.

 

Con una sala llena, se presentaba en uno de los últimos conciertos de esta nueva Gira Desbandados que continuó a la Gira de Daiquiri Blues, ese disco tan personal y que para dejar un buen sabor de boca a sus incondicionales ha editado en vinilo con una cuidada y esmerada presentación.

 

Salían a escena para empezar tocando “La cajita de música”, porque Quique ya puede empezar el concierto con la canción que le de la gana, que la gente desde el primer acorde ya está pendiente de él con un silencio absoluto, un respeto a la canción y a la interpretación. Continuó con “Fiesta de la luna llena”, “Cuando estés en vena”, “Crece la hierba” y desde este momento ya empezó a recuperar canciones de esas que quedan en su cajón y que no saca en directo, pero que están en la memoria colectiva y en muchos equipos de música del coche de los que les encanta Quique, “Disparadero”, “Hoy puede ser un gran día” (preciosa versión), “Fito” (impresionante, debería cantarla en todos los directos), “Backliners”, “Arañazos de piel”, “Polvo en el aire”, “Días que se escapan”, y ya el público más que satisfecho.

 

Intercambiaba el piano con la guitarra, Jacob lo mismo, del contrabajo a la guitarra y después al piano, que grandes multiinstrumentistas y Karlos mientras tanto, dando el ritmo exacto, el arreglo oportuno… “Doble fila”, “Avería y Redención”, “La vida te lleva por caminos raros”, preciosa versión de Diego Vasallo, “Bajo la lluvia” (sigue siendo impresionante), “Estos días”, “Rompeolas” y “La luna debajo del brazo”, donde empezaron unos sensibles coros de un público demasiado respetuoso.


 

Pequeño descanso para los artistas, que no tardaron en salir para deleitarnos con “Los desperfectos” y… “Avión en tierra” otra grata sorpresa. Para finalizar el concierto, ese tema de Joaquín Sabina que tan bien queda en la voz de Quique, “Tan joven y tan viejo”. Para despedirse del público catalán de estos tres grandes conciertos, “Salitre”, esta vez ya con el público cantando con la banda.

 

Se acabó, esperamos otro disco, otra gira, nuevas y viejas canciones, o lo que a él le de la gana, reinventarse, volver ha hacer lo mismo, o cambiar totalmente, pero que siga subiendo a un escenario para cantar sus canciones, porque yo nunca me cansaré de ir a un concierto de Quique González. Gracias Maestro.



Entradas relacionadas: