Quique González

Cuesta creer que un artista de la talla de Quique González, con una gran reputación en ambientes musicales, te pueda sorprender en cada concierto, y no por su repertorio o por su calidad en directo, de la que no hay duda, sino en la diversidad de salas en las que puede tocar. Sorprende. Nada más llegar a la sala “Can Massallera” tienes la impresión de estar en el típico centro cultural donde la gran programación puede ser la obra  de Navidad de los chiquillos de los colegios de alrededor, o la obra de teatro de actores aficionados. Pero allí, estaba todo preparado, con el logo de fondo de Daiquiri Blues, emblema de la última gira, y con un ambiente entre incrédulo de que allí iba a haber un concierto de rock. No se hizo esperar, cinco minutos más tarde de la hora programada, aparecia QG, guitarra en mano,  harmonica al cuello, para empezar el concierto el solo con un inmensa cancion “Y los conserjes de noche”.

Quique González

Aun no he encontrado ningún concierto de Quique que empezara o se desarrollada igual, gesto de agradecer, para los que no nos gustan las giras en las que veas el segundo concierto o el vigésimosegundo, el concierto es clavadito. A la segunda canción ya salió el resto de la banda, Javi, Jacob, Toni Jurado y Julián Maeso, para atacar con “La cajita de música” con una impresionante demostracion del guitarrista Javi Pedreira, en estado de gracia (despues de muchos conciertos, cada vez que voy a ver a QG, me pregunto si voy a ver a QG o Javi Pedreira, nadie debería perderse a este talento de la guitarra en directo). Y empezó el rock: “Restos de stock”, “Cuando este en vena”, “Avería y redención” y “Pájaros mojados”, “Hasta que todo te encaje”, “Me agarraste” “Kamikaces”, impresionante… Con la gente ya entregada, aunque había mucho que no sabía de QG, acabó atrapándolos. Antes del primer bis, dejó a todos encantados con “Ayer quemé mi casa”, “Hay partida” y “Hotel L.A.”. Volvió para entregarnos cuatro temazos “Daiquiri Blues”, “Salitre”, “Su día libre” (su canción favorita, nunca había nombrado a su madre en ningun tema, comentó) y “Miss camiseta mojada”, llevabamos dos horas de concierto, pero no era bastante, ni para nosotros ni para él. Volvió y nos regaló tres perlas más, “Pequeño r’n'r”, “La luna debajo del brazo”, y despidió como siempre, con unas “Vidas cruzadas” con toda la sala saltando de alegría. Y se fue, con pena él, con pena nosotros, se le veía contento, se le veía orgulloso de lo que tiene detrás, y se lo entregó a lo que tenía delante, y capaz de agradecer en escena la ayuda no sólo de sus músicos, sino de todo el personal de la gira. Dos horas y media de un inmenso show. Delicado, rockero, con ese gusto que te dejan las grandes noches, y con la pena de que se acabe, aunque para mi, la pena duraba 24 horas, al día siguiente me esperaba otro en Terrassa, en La Faktoria, pero diferente, siempre sorprendiendo.
No se lo pierdan, no se arrepentirán, rock de alto voltaje, a través de un artista especial.

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