Quique González

En menos de un mes vuelvo a la Sala Ramón Romagosa de Cornellà para ver otro conciertazo programado por el Departamento de Cultura de Cornellà, donde otra vez Sara Álvarez a la cabeza se apunta otro tanto al traer a Quique González a esta pequeña sala de la periferia barcelonesa. Quiero agradecer desde aquí, otra vez, a Sara y a todo su equipo por las atenciones prestadas (favor incluido de conseguirnos una entrada de última hora en lugar privilegiado), y por la gran labor que está haciendo por el rock en español (ojo a la programación del año que viene, porque será por todo lo alto, aunque no seré yo quien revele el secreto, pero estar atentos…).

Llegamos a la sala con el tiempo justo, la gente sentada ya esperando el show y nada más entrar y ver el escenario, sorpresa inicial (tal y como ya me había adelantado Sara), hay batería. El mismo Desbandados, pero diferente. Incorporación de Karlos Arancegui, para este tramo final de la gira, que como contaba el mismo Quique, después de un concierto informal, habían decido incorporarlo en los últimos conciertos de la gira, que tendrá otro capitulo el próximo 23/12 en la Sala Atrium de Viladecans y finalizará definitivamente en Ermua el 30/12.

Quique González

Con la sorpresa inicial, nos sentamos los últimos en la sala y sin tiempo de acomodarse salieron al escenario Jacob, Quique y Karlos. Fiesta de la luna llena para empezar, La cajita de músicaCuando estés en venaDías de FeriaEn el disparadero, continuaba la tónica de la gira pero ganaba con la suavidad de Karlos a la batería y demás instrumentos de percusión, tocados con delicadeza, dando el toque justo en el momento apropiado, hacia subir enteros este Desbandados ya de por si atractivo con un Quique, con su mejor voz, a la armónica, piano y guitarra, y Jacob, como fiel escudero y mejor multiinstrumentista.

Quique González

Avanzaba la noche y el concierto, y una particularidad (sobre todo en esta gira), el público en un silencio absoluto, con mucho respeto, como con miedo de romper ese estado intimista, como sin querer molestar, sin corear las canciones, tímidamente aplaudidas, dándole importancia a la canción y a su interpretación. Ese estado solo lo crea Quique, necesita ser escuchado con detenimiento, sin perder detalle, emocionándote con cada estrofa, disfrutando de sus silencios… (pero ya se hecha de menos un concierto de rock`n`roll…).

Quique González

Prosiguió con una versión Hoy puede ser un gran día de Serrat, para después rescatar una canción de su primer disco Personal, Fito, una de sus mejores canciones, y muy poco interpretada en directo, Tarde de perrosAyer quemé mi casaPolvo de estrellas, magnífica, Días que se escapan, y Doble fila. El bueno de Quique iba combinando piano, guitarra y armónica, según la canción, pero no abandonaba la exquisitez en la interpretación. Avión en tierraLos desperfectosBajo la lluvia, que bien le sienta la batería a esta canción, Nunca escaparanRompeolas, y La luna debajo del brazo, dedicada a toda la gente que se desplaza para ver un directo de Quique y aquí si que se empezó a oír algún que otro tímido coro del público, hasta entonces en absoluto silencio.

Pequeño descanso para volver atacando la canción de Lapido Algo me aleja de ti, y después una joya, De haberlo sabido, preciosa, delicada, directa, y finalizada con un homenaje a Antonio Vega. Después otra versión repetida bastante en la gira y que en voz de Quique suena estupenda, Tan joven y tan viejo del gran Joaquín Sabina. Para despedir, después de un concierto realmente redondo, Salitre, el gran clásico, esta vez ya, para finalizar cantado por todo el público.

Quique González

Da pena que se acabe una gira así, sin más pretensiones que recuperar canciones del cajón, que pocas veces suenan en directo, y envolverlo en un entorno semiacústico, con dos grandes músicos y un Quique González en su mejor momento, dominador del escenario y con un talento inconmensurable. No se donde nos llevará Quique en su nuevo proyecto, con sus nuevas canciones, pero vaya donde vaya, yo iré con él, sentado en una butaca en cualquiera de sus conciertos o escuchándolo en el coche o buscando cualquier excusa para convencer a otra persona de que este músico sencillo, humilde y sincero, tiene más verdad que todos los 40 principales.

Gracias Quique, muchísimas gracias…

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