Quique González

Ya va acabando la gira de Quique “Daiquiri Blues”. Después del último concierto en Lleida donde no consiguió llenar, el Teatre Joventut de Hospitalet estaba lleno a rebosar. Ni una silla libre. Sigo sin acostumbrarme a ver un concierto de Quique sentado, y sigo sin acostumbrarme a ver un concierto de Quique, sin Javi Pedreira.

Lo siento. Ni lo hace menos malo, ni lo hace menos emocionante, pero no es lo mismo. Javi Pedreira, de gira con Dani Martín, aporta mucho, sin desmerecer de Mario Raya, que roza la perfección musical, pero le falta chispa, y de eso, Javi, la tiene toda, aparte de mucha magia.

Quique González

Al lío. Como no hay concierto que empiece ni por asomo igual que el anterior este empezó con Quique solo, arrancándose con “Doble fila” inconmensurable, y la gente ya en el bolsillo, arrancando aplausos como si fuera el final del concierto. Sólo podía ir a mejor. Incorporados Jacob y Mario, “Días de feria”, y con Toni Jurado a la batería “Palomas en la Quinta”. El último en incorporarse fue Julián Maeso y con la banda al completo “La ciudad del viento”. Ahora ya venia el turno para este Daiquiri Blues, que está perdiendo protagonismo en los conciertos (antes lo tocaba entero), para poder disfrutar de temas mas antiguos, “Nadie podrá con nosotros”, “Cuando estés en vena” y “Deslumbrado” antes de seguir con sus temas más representativos. “Me agarraste”, “Bajo la lluvia”, “Kamikaces enamorados”, “Hasta que todo te encaje”, y “Daiquiri blues”, una vez al piano “Avería y redención”, y empieza el r’n’r con “Te lo dije” (tremenda) “Vidas cruzadas” (con la gente ya entregada y coreando como si fuera el último concierto), “Restos de stock” y “Salitre”, primera parada antes de los bises que no se hicieron esperar mucho, y, ojo, uno de los mejores temas de este último disco “Riesgo y altura”, que gana en directo “Su dia libre” (preciosa) y “Pajaros mojados”. Para entonces la gente ya no quería ni marcharse ni dejar de escuchar un concierto tan redondo, y salió, y como salió, para arrancarse con un “Pequeño r’n’r” al piano, intenso y especial, para cerrar con “La luna debajo del brazo” y para despedirse de este público tan entregado con, increíble!!, “Cuando éramos reyes” ya todos de pie y luces encendidas, interactuando tanto público como banda, especialmente en el estribillo.

Despedida

No me canso de verlo, y espero verlo muchas veces más, ya está en el sitio donde quería estar, sin radiofórmulas, sin apenas promoción, solo con un público fiel, y un puñado de canciones que son su arma más precisa. Muchas gracias Quique, larga vida a este poeta que se merece lo mejor.

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