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Concierto minimalista. Quique y Jacob. Una alfombra. Guitarras, contrabajo y piano. Así es esta gira de Desbandados. Tampoco necesita más el bueno de Quique para demostrar el gran artista que es. Aunque, después de dos conciertos de esta gira, ya se echa de menos la parte eléctrica. Pero emoción, sigue teniéndola. Las canciones desnudas emocionan, y con el buen gusto musical de Jacob, que con poquitos arreglos, hizo que el sonido fuera extraordinario. Arrancó con Crece la Hierba, Cuando estés en Vena y Día de Feria, y ya está, el público en el bolsillo, aunque con un respetuoso silencio, roto por algún aplauso merecido. En el Disparadero, Fiesta de la Luna Llena y Nadie Podrá con Nosotros, dio paso a una versión preciosa de Joan Manel Serrat, Hoy Puede ser un Gran Día, después, la delicada La Cajita de Música con un cambio en “mientras escucho cantar a los gitanos” por “mientras escucho cantar a Calamaro” aplaudido por la sala, Tarde de Perros, simplemente impresionante, Ayer Queme mi Casa y Polvo en el Aire, que dejó un gran sabor de boca. A continuación mi canción favorita de ayer que fue Días que Se Escapan de las Manos, seguida de un tema que escribió para Los Secretos, pero que a mí me gusta más en voz de Quique, Discos de Antes, y seguidamente una joyita, Avión en Tierra, después una versión de Jackson Browne, traducida al castellano por el gran Enrique Urquijo titulada Estos Días y después una canción nueva que no había cantado aun en esta gira Bajo la Lluvia. Después cantó una pequeñita canción de un verso de Kirmen Uribe, titulado No es verdad, para después arrancarse dos temas de lo mejor de la noche: Rompeolas y La Luna Debajo del Brazo.

 

Aquí el primer descanso para los músicos, y para el público, para asimilar este concierto tan pequeño, pero con grandes canciones. Salió para atacar de nuevo con la versión de José Ignacio Lapido, que está en su ultimo disco Daiquiri Blues, Algo me Aleja de Ti, Kamikazes, dedicada a una pareja que cumplía cinco años de casados, y otra perla Nunca Escaparán, y hubo un nuevo descanso, pero nadie se movió de allí, volvió a salir para regalarnos dos piezas mas, la primera (increíble!!!) una de Joaquín Sabina Tan Joven y Tan Viejo, después de confesar que le gustan todas las de Sabina y cerró con Salitre, cantada a coro por el publico, lo que hizo un cierre de concierto de lo más especial.

Quique y Jacob

Precioso concierto, y un gran tipo encima del escenario que ayer estuvo especialmente hablador, gracioso y cantando como nunca.

 

Seguiré viendo conciertos de Quique porque vuelve por Catalunya en próximas fechas a Cornella (3/12) y a Viladecans (23/12), así que tendremos nuevas emociones…

 

Gracias Quique.

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