Revolver

“Dicen que el corazón entiende de razones que la razón no entiende. Y eso es lo que a mi me paso con Marrakech, que se me metió en el corazón. Hay ciertas cosas que uno no elige, simplemente suceden, y ya nada vuelve a ser lo mismo”

Así comienza el disco libro “Argán”, y con él debajo del brazo, se presento en la Sala Apolo el viernes 20 de Mayo, con el letrero de “Agotadas todas las localidades”. Nada más entrar en la sala se divisaba un escenario que respiraba un aire marroquí por los cuatro costados. No se hicieron esperar, Carlos Goñi y su banda, con una puntualidad británica subieron al escenario para destilar las nuevas y viejas canciones de su banda, Revolver. En la banda había dos integrantes nuevos, músicos utilizados durante la grabación del disco, un violinista muy rumbero, que jalonaba al público una y otra vez, Jalai El Allouli y Amine Hadag que puso voz e idioma marroquí a algún que otro tema.

Empezaron con “No hay mañanas”, tal y como empieza el disco, con un publico más atento que entregado, “Tierra baldía” y “Reconozco la frontera” nos metió de lleno en el nuevo disco, que con su cadencia y sonoridades marroquis, te trasladaba a algún punto de Fez o Essaouira, ya que el escenario era, con un atrezzo perfecto, un rincón árabe con sabor a te de menta. Continuó con “Calle Mayor” rebautizada para la ocasión como “Puerta del Sol”, con mucho acierto, sea dicho de paso, “Odio”, casi cantada más por el publico que por Goñi, “Manos arriba”, “Quiero Aire”, “Tú y yo” y con  “San Pedro” cerraron la primera parte del concierto, de una hora de duración. Decir que el sonido no era bueno, distorsionado, costando bastante entender las letras de media sala para atrás y con varios problemas acústicos que Carlos Goñi sobrepuso gracias a su profesionalidad y experiencia.

Revolver

Cuando volvieron a salir a escena, esta vez en formato casi acústico, sentados en pequeñas sillas, como si estuvieran en una haima alrededor de un te, tocaron temas más pausados, más íntimos, más Revolver que nunca. Sonaron “Princesas y mendigos”, “Clarisa”, “Lo que me hace feliz”, un impresionante “Faro de Lisboa”, mi canción favorita, que tocado así de cerca, hace ganar al tema muchos enteros, “Hay besos”, “Es mejor caminar”, esa canción de la que hizo una estupenda versión nuestra Luz Casal, pero que en la voz de Goñi, resulta deliciosa. Con el siempre “Fuera de lugar”, cerró este semiacustico para volver al formato inicial del concierto. No quedaba mucho más, el estricto horario de la sala, repetido varias veces por Goñi, evitaba estirar más un concierto, que para esos momentos, nadie quería que acabase. Empezó el final del concierto con “Tiempo pequeño”, en directo lo hace más buen tema, “Si es tan solo amor”, clásico entre los clásicos de Revolver, “No va más”, explosión final, que puso a todo el publico a cantar y saltar, y cerro con “El Dorado”.

Revolver

Nos dejo sin bises, el tiempo se había acabado, ante el desconcierto del público que quería más disparos de este Revolver bien cargado de rock’n’roll. Fue un concierto  corto en el tiempo que debido al precio excesivo de las entradas y al sonido defectuoso no se puede decir que fuera el concierto perfecto. Eso si, Carlos Goñi y su banda, se dejaron la piel, dejando claro que aún tienen muchas cosas que decir, y que con discos y directos como este, tan rico en sonidos, olores, sabores, tan marroquí, tan Revolver, tan Carlos Goñi, no importara tanto ni el sonido, ni el tiempo, ni el precio. Gracias Carlos!

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