Se presentaba el bueno de Shuarma en concierto en Bikini con su nuevo disco, Grietas, bajo el brazo. El siguiente después de El poder de lo frágil, que tan buena acogida tuvo tanto de crítica como de público. Grietas, es un disco más difícil de oír que el anterior, mucho más crítico, mucho más personal. Ya se ha despojado del todo de su anterior grupo EleFantes, ya camina solo, y la dirección la tiene muy marcada. Sólo queda felicitarlo por este nuevo camino, por este nuevo disco, por haber saltado al fin al otro lado de la grieta. Empezó el concierto muy puntal con Solo, aun entrando gente en la sala, siguió con  y Lo que queramos, estos tres temas son la presentación de Grietas, un gran disco. En casa, escuchando el vinilo (formato en el cual ha editado todos sus discos de estudio el bueno de Shuarma), con los auriculares y las letras en la mano, te das cuenta que hay que escucharlo mucho, pero cuando ves el directo, entonces entiendes a la perfección lo que nos regala en este disco. Contundente, esa es la palabra, contundencia en guitarras, en voz, en puesta en escena, por fin, ha encontrado el camino y la banda, impecable en directo. La única opción recuperada de su anterior disco, calentó de que manera la sala, Rompe el espejo para mi, con diferencia la mejor del disco, y del directo, dejaba paso a Dame más veneno que en directo, no es que gane, es que es arrolla. Continuó con Yo mismo, el mejor tema del anterior disco, Te esperare y después recuperó Y tú sabrás de la época de EleFantes, preciosa, como precioso fue ese grupo, y el detalle a la gente le encantó. Del pasado al presente en dos canciones, Grietas fue la siguiente elegida, y realmente sonó perfecta, y homenaje a Antonio Vega, a pocos días de su aniversario, donde Shuarma nos regalo Elixir de juventud, una de las canciones que había llevado al propio Shuarma a escribir canciones, para justo después recuperar otra vez a EleFantes en su versión más apoteósica, Somos nubes blancas, para seguir al mismo nivel con Otra ráfaga de El Poder de lo Frágil y acabar la primera parte (maldito horario de Bikini) con el single del nuevo disco Llueven piedras, con todo el público entregado y con ganas, como no, de más.

Volvió, y como volvió, con tres temazos Habrá que caer, impresionante. El tiempo se puede parar y para cerrar con su canción más conocida, con la primera canción que el público de EleFantes empezó a cantar sus canciones, y con un precioso guiño a Enrique Bunbury, Azul, así se despedía, porque el horario lo requería no porque el cantante o el público quisiera. Como me alegra que Shuarma haya encontrado su camino, su música más personal, y esperamos que vuelva otra vez por aquí su ciudad, con este disco con otro disco o para cantarnos lo que a él le venga de gusto. Gracias Shuarma, muchísimas Grietas.

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