La sala Music Hall es una sala cabaret-teatro que hay en el mismo centro de Barcelona. Allí nos convocó Shuarma para la presentación de su último disco Grietas… en una casa abandonada, que no es más que el disco Grietas pero con las canciones desnudas, acústicas, grabado en un entorno muy especial, una casa abandonada situada en Valencia, y cada canción grabada en una sala y formato diferente cada vez. El DVD es del todo recomendable.

La gente se acomodaba en las sillas colocadas delante del escenario, aunque el resto de la sala se llenó también antes de empezar el concierto. Y salió Shuarma con su guitarra, acompañado de Julio Cascan al bajo, voces y demás artilugios.

Empezó el concierto con Solo y Lo que queramos creernos. Después comentó que al realizar el set list antes del concierto se dio cuenta de que este era muy triste y que tal y como estaba la situación actual, lo había modificado para que fuera mas un grito de esperanza que no una reverberación del agobio que nos acompaña como fiel compañero en estos tiempos difíciles. Dicho y hecho. Siguió con La Única OpciónDespierta Te esperare.

Prosiguió con Yo mismo, una gran canción, y empezó a recuperar temas de discos anteriores como Por verte pasar de la época de EleFanteS, Todo cambia de su primer disco en solitario y Vuélvelo a intentar de El Poder de lo frágil, para después interpretar uno de los temas más coreados de la noche Somos nubes blancas, para cerrar antes de los bises con Otra ráfaga de luz y el primer single de Grietas, Llueven piedras.

Y volvió a la carga después con la canción que da nombre al disco, Grietas, y después otro tema muy coreado, Al Olvido de EleFanteS, una de mis canciones favoritas de esa época, para cerrar con una canción de un disco “que hice con tres colgados” que no era otra que La Felicidad. El momento final de esta canción, que ya se repite en sus conciertos, es el cierre perfecto de la canción. Shuarma en una demostración de coordinación con el público, repite y repite el final de la canción hasta conseguir, aunque le costó, que el último acorde de la canción coincida con la última palmada del público, cuando los tres o cuatro primeros intentos hacen darse cuenta al despistado, y se consigue, el cierre al concierto es perfecto.

Muchas gracias Shuarma, en tus directos uno se lo pasa bien, disfruta de muy buenas canciones, y transmites esa tranquilidad y buen rollo que desprendes…

Larga vida a Shuarma.

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