Y a Sevilla yo me fui…
Y a Sevilla yo me fui. En busca de buena manzanilla, pescaíto frito, mucho arte y pasear en calesa envuelta en aroma de azahar. A Sevilla yo me fui porque me lo propuso un amigo malote y debería haberme dado cuenta que a mi amigo malote no le van los tópicos.

- No mi niña –me dijo- nos vamos al Territorios.
- ¿A dónde?
- Al Festival Territorios ¿No te suena? Es la 15ª Edición y hay muy buen cartel.
- Ni idea. ¿Quién toca? Supongo que sólo grupos macarras de esos que te gustan a ti.
- No, tranquila, toca gente de tu gusto… Mira el cartel…

Bueno, al menos me sonaban Amaral, Kiko Veneno… Muchas horas de conciertos, por 40 euros (que por supuesto me pagaba él) en una Sevilla que parecía reducir las afixiantes temperaturas que estaban inundando aquello desde unos días antes. Todo pintaba bien, aunque yo no sea muy de conciertos, más allá de las Fiestas de los 40, o los pases privados en las discotecas de turno. Una vez más, no me importó mezclarme con la chusma y allí que me fui, con la mejor de mis sonrisas y el modelito de rockerilla de turno.

- Tenemos que llegar a las 20:15, para ver El Puchero del Hortelano, me dijo.

Así es que a las 5, con toda la calor, me puse a arreglarme para llegar a tiempo y no empezar a disgustarlo desde el principio. Lo que yo no contaba es que el recinto estaba donde se celebró la Expo, y que eso quedaba a un buen trecho de nuestro hotel y pensaba ir andando…

Además, las consiguientes cervecitas previas para entrar en calor antes de ver los conciertos. Total, que llegamos a las 21:30 para ver Love of Lesbian. Mira que me gustaban estos chicos, pero qué raros que son… Lo mismo se ponen a gritar como locos que hacen una balada estupenda de esas que me gustan a mí. Aunque las letras, eso sí, no hay quién las entienda. Será que son catalanes con el nombre en inglés…

Para colmo, empezó Kiko Veneno a las 22:00, y claro, empezamos a tener discusiones de ubicación. Kiko Veneno me gusta. Mucho. Desde que salía haciendo de Frankenstein en La Bola de Cristal. Pero se ha hecho mayor. Ahora lleva todo el pelo blanco, en lugar de aquel mechón tan gracioso. Claro, que nos hacemos todos mayores (unos más que otras, siempre) y en aquel concierto yo pasaba por ser una adolescente perdida que se sabía alguna de las canciones de ese disco tan chulo, “Échate un cantecito”, que parece que cumple 20 años de su publicación por estas fechas.

Luego, tras repostar adecuadamente (No sé por qué ponen las copas a 5 euros y los refrescos y esa cosa a la que llaman cerveza por el sur, la Cruzcampo, a 2… Con esos precios al alcance de cualquiera no hay quien beba tranquila porque todo el mundo lo hace) nos arrimamos al escenario principal (Que se llamaba “ESCENARIO TERRITORIOS”) a ver a algo que se llamaba Tricki. Huelga decir que era una macarrada bastante fuerte para ser las once y pico de la noche, y que por ese nombre yo siempre hubiera esperado ver en el escenario un peluche azul con problema de continencia a la hora de comer galletas.

Pero no, amigos… Si Tricki ya era demasiado para una chica fina como yo, pasamos al “ESCENARIO CRUZCAMPO”, y lo que allí había a partir de las 12 era digno de ser grabado. Miles de manos moviéndose al unísono mientras que SFDK y muchísimos amigos que fueron subiendo al escenario narraban cosas reivindicativas de esas que no entiendo… Rap o Hip Hop, me dice mi compi que se llama ese tipo de música. Confusa me encuentro cuando reviso en mi memoria y veo que lo que yo creía rap era DJ Kun, el Príncipe de Bell Air o Wilfred y la Ganga que cantaban aquello de “Mi agüela”… Confundida me tienen con estos cambios en la música moderna.

Pero empezaba a llegar lo bueno: Una y media de la madrugada y en un abarrotado, como nunca hasta ese momento, Escenario Territorios, aparece Amaral y su compi el del gorrito. ¡Qué tablas tiene la maña! Se metió al público en el bolsillo intercalando canciones de su nuevo disco, con los clásicos de siempre. Hasta el macarra de mi compi me confesó al oído en un momento del concierto que “Amaral es una rockera aunténtica, todo actitud, se cree lo que hace y se come el escenario…” A lo que yo no pude más que sonreírle antes de cambiar el gesto cuando terminó la frase con eso de “…lástima de la música que hace”.

Y lástima, digo yo, de la imagen de su nuevo disco “Hacia lo Salvaje”, que llega hasta el punto de vender unas horrendas sudaderas grises con el lobo de portada en el pecho… Por favor, Evita, un poco de clase, que tú la tienes…

Los Enemigos (Foto: Festival Territorios)

Para colmo salimos corriendo al otro escenario a ver a Los Enemigos. Ni puta gana tenía yo de ello (si se me permite la expresión). A pesar de ello, parece que eran una de las estrellas del cartel y no podíamos dejar de verlos.

- Pero a estos ya los has visto, ¿No?
– Claro, ¿No recuerdas la crónica? http://lasgafasdemike.com/la-revuelta-enemiga-comienza-en-tierra-sagrada-los-enemigos-festival-actual-logrono-07-01-2012/
– ¿Y el que canta no va ahora en solitario? http://lasgafasdemike.com/viendo-a-josele-santiago-sin-fumar-sala-caracol-20-1-2011/
– Sí, pero se han vuelto a reunir para varios conciertos muchos años después.
– Pues no los conozco.
– Son uno de los mejores grupos de la historia de la música de este país…
– Como tú digas. Yo desde la separación de El Canto del Loco ya estoy perdida y no sé si me gusta más Dani Martín o El Pescao, o sea que no me hables de cosas prehistóricas.

Me miró con un desprecio que hacía tiempo que no sentía y se puso a cantar como un loco rodeado de gente madura que me hacía sentir una teenager que espera el concierto de Justin Bieber en comparación a ellos.

Extasiado acabó del concierto. Los Enemigos habían vuelto, tras muchos años de silencio, a hacer lo mismo, pero ahora en Blue-Ray. Tanto que le daba igual todo lo que quedaba esa noche. Así pues, me lo llevé a ver a Fuel Fandango al Escenario “Ron Brugal” lo que me recordó que las copas estaban baratas y no estábamos bebiendo demasiado para ser ya las cuatro de la mañana. De ahí el frío que pasamos… Pues sí, los Fuel Fandango dicen que merecen mucho la pena, pero me parecieron excesivamente modernos y rompedores para mi gusto.

Así pues, con el cuerpo molido de ir de escenario en escenario, aunque sólo fueran los dos principales que estaban pegados, y de hacer cola para mear, nos fuimos a dormir. Porque si para las copas todo son facilidades por precio y cantidad de barras, por lógica deberían hacer lo mismo con los baños, y no era así… Un gallifante negativo para la valoración del Festival en este caso.

El Sábado nos levantamos tempranito, yo con la idea de dar una vuelta por el Guadalquivir, ver la Giralda, la Torre del Oro, de Plata y pasear en calesa, y mi compi por aquello de no caer en el error del día anterior, y poder llegar a las ocho y cuarto a ver a Guadalupe Plata, que prometían mucho, según decía.

Así pues, me arreglé antes de lo previsto, me arropé bien (Y mira que me cuesta) para evitar los fríos de la noche anterior y llegamos casi a las diez cuando Supersubmarina ya había empezado su concierto. Muy popis, muy de mi gusto, pero cuando ves un grupo donde la canción que más te gusta es una versión de otro que va a tocar un rato después (Lori Meyers) mal vamos…

A las 22:15, Pájaro, que era uno de los músicos de los míticos Sacramento del no menos mítico sevillano Silvio y está labrándose una carrera personal muy recomendable. Como comprenderéis, todo esto que digo de Pájaro, es algo que ha dicho mi compañero y de lo que no entiendo la mitad de las palabras. Por Silvio me vienen a la memoria las noches de convivencia en los campamentos cuando alguno cantaba “Ojalá” con la guitarra en torno al fuego, pero parece ser que no tiene nada que ver…


Iggy & The Stooges (Foto: Festival Territorios)

Pero el gran momento estaba por llegar. O eso decía todo el mundo. Iggy & The Stooges empezaron a las 23:30 en el Escenario Territorios. Un grupo de viejunos de pelo blanco, liderados por un cabra loca vestido sólo con unos vaqueros ajustados que lucía un pelazo impresionante que ya quisiéramos muchas. Lo peor fue comprobar que ese tipo tenía la edad de mi abuela y un cuerpo mejor que el de mi último novio veinteañero. Impresionante la energía y los gestos del tipo. Se retorcía como si le pasara algo y no paraba de ir de aquí para allá en el escenario poniendo caras y posturitas mientras enloquecía a los presentes con su repertorio de punk rock de hace muchos años. Y cuando me explicaron bien quién era, me quedé con las ganas de escuchar un par de canciones que me sabía de él: La del inicio de Trainsppoting, “Lust for life” o algo así, y la del anuncio de Vodafone, “The Passenger”. Pues vaya… Como la última vez (http://lasgafasdemike.com/%C2%BFcuando-se-nos-olvido-ser-punkis-iggy-pop-the-stooges-la-riviera-madrid-30-4-2010/) según mi compi…

Uno de los momentos álgidos del concierto, y quizás de todo el Festival, fue cuando Iggy empezó a subir gente al escenario a bailar y cantar con él, y fui consciente por primera vez en la vida de que el rollo de los smartphones nos está volviendo a todos gilipollas y se nos está yendo de las manos: En medio de la locura montada en el escenario, por gente ilusionada con alguien a quien admiran e idolatran (Se supone) un chico le pasó el Smartphone a otro en medio de los bailes, y se agarró a Iggy para que le hiciera una foto… Vamos, eso que hacíamos cuando veíamos a un japonés y estábamos de turismo (siempre he pensado que los japoneses hacen mejores fotos que los demás porque llevan toda la vida con una cámara colgada al cuello) y pedíamos que nos hiciera una foto, pero en el escenario de un Festival de 15.000 personas, en la actuación estrella, y agarrándote a un mito internacional de la música.

Nos fuimos a ver a Lori Meyers que habían empezado a las 00:00, pero tuvimos tiempo de sobra para ver a unos granadinos bastante locos, con muchas canciones pegadizas y enrolladas, donde el cantante, a la manera de Iggy, también quiso enseñarnos el torso… Este era más jovencito, pero no sé muy bien quién tenía mejor cuerpo…

Tocaron en el escenario Territorios a la 1:30 !!!, que según parece se pronuncia “chk chk chk” o por el estilo, que, aunque no tenían nombre eran bastante festivos y juergueros e intentamos compatibilizarlo con unos más agradables, para mi gusto musical, Maga a la 1:45…

Y a cierta hora ya, mimetizada totalmente con el ambiente sevillano y festivalero, simulando ser una rockera borracha ya, porque era incapaz de andar correctamente después de tantas horas con los tacones, me retiré a mis aposentos jurándome a mí misma no volverlo a hacer, como tantas veces.

¡¡Hasta luego, corazones!!