Parece Ramón Rodríguez un tipo modosito, casi diría clásico, medido y comedido. Pero no. Basta escuchar su primer tema, verle entrar a saco sobre el escenario con su guitarra y sus amigos de Maga, para darse cuenta de que las primeras impresiones suelen ser erróneas, a dios gracias. Capitán de “The New Raemon”, tiene una voz increíblemente clara, unos temas personales, pegadizos y sus letras son diferentes, plagadas de versos dignos de ser escuchados con atención.

“Quiero evitar la baldosa que baila, y va y me pisa el pie el invierno”. Así comenzó el concierto, con una reinterpretación eléctrica de “Te debo un baile”, un tema de Nueva Vulcano que aparece en su disco “Cuaresma”.

Y luego, entre otros temas, los de su nuevo trabajo, “Tinieblas por fin” (Marxophone, 2012) como“Marathon Man”.

Me gusta de Ramón que parece que dice y hace lo que quiere. Cada pequeño speech previo de sus temas es un aprendizaje cómplice para el público, que por cierto, estaba bastante repleto de fans cantaletras, emocionados. “Esta es la única canción que escribí siendo feliz”, “ahora vamos con un tema del disco que no gustó a nadie”, “yo paso de hacer el numerito de los bises, salir, volver a entrar, así que vamos a tocarnos varios temas más y cuando se acabe se acabó y no pidáis más”. Claro que sí, Ramón, tienes mi corazón con ese último gesto anti teatritos de grandes estrellas del rock. Cuando Maga y tú os fuisteis, entre tinieblas, al fin, me gustó descubrir que se había hecho la luz en la Fortaleza de la Soledad.

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