Permítanme que haga memoria. Yo nací en el 92, como los Juegos Olímpicos que alumbraron al Dream Team en Barcelona, o la Expo que hundió a Curro en el Guadalquivir en Sevilla. Por aquel entonces, yo no sabía quiénes eran Barricada, ni mucho menos, El Drogas. Cómo para valorar que Enrique Villareal, más conocido como El Drogas, bajista de Barricada, sacaba un proyecto paralelo llamado Txarrena. Bastante tenía con empezar a comprender que necesitaba controlar esfínteres, un método de comunicación con el mundo más o menos funcional y controlar cosas que me permitieran seguir en el espacio al que acababa de llegar, como respirar o comer…

Tampoco controlaba euskera, por lo que no tenía ni idea de que Txarrena significaba algo así como “lo peor”…

El tiempo pasó, y mi afición por la música despertó más tarde de lo esperado, hacia Mayo del 93, momento en el que rebuscando entre los Intervius de mi padre (Sí, también se me despertaron otras cosas) encontré un LP (Antes no había CDs ni Spotifys, aunque no lo creáis los más jóvenes) de Txarrena, y dada la inusual habilidad que tenía para mi edad, conseguí ponerlo en el tocadiscos (Sí amigos, antes no había MP3s, ni teléfonos móviles, ni nada de eso…) y aquello acabaría, ahora lo comprendo, por cambiar mi vida.

Txarrena en la Joy, lasgafasdemike.com

Escuchando esas canciones, tuve un flashback hacia adelante:

18 de Marzo de 2011. Preso de una terrible resaca y un infernal malestar general debido a mis costumbres religiosas (El día anterior había tenido que cumplir con San Patricio), recibo la alterada visita de mi fotógrafo a eso de las seis de la tarde, horas antes de lo que tenía previsto despertarme… Me muestra su nerviosismo por el estado en que me encuentra y porque no recuerdo nada de la noche anterior, ni de la tarea encomendada para un rato después: Las Gafas de Mike nos habían mandado a ver a Txarrena poniendo en escena su segundo disco, Azulejo Frío en la Sala Joy Eslava.

  • ¿Txarrena? ¿Quiénes son esos? ¿A qué macarradas me estás llevando últimamente?
  • Tío, el grupo del Drogas, el de Barricada…
  • ¿Drogas? No me viene nada
  • Ya, será por eso… El Drogas. El bajista de Barricada. Estuvimos hace poco en el concierto en La Riviera y lo disfrutaste como un loco… Hiciste otra Anticrónica…
  • No recuerdo, ya sabes que desde pequeñito preferí controlar esfínteres a recordar… No tengo memoria…

Y ahí que nos fuimos. Camino a la Joy, donde tienen la extraña costumbre últimamente de comenzar los conciertos antes de la hora prevista. Extraño, ¿No?… Menos mal que nosotros llegamos siempre con suficiente antelación… Aunque no recuerde bien la hora…

Al salir El Drogas no sé si recordé o no, pero esa cara es inconfundible. Esa voz, esos contoneos. Un crack del escenario, en definitiva. Para “Azulejo Frío” se ha rodeado de Brigi Duque de Koma a la batería, y de Txus Maraví y Eugenio Aristu de La Lengua de Trapo, a la guitarra y al bajo respectivamente. Sin duda debe ser un placer juntarse con este monstruo de la música por lo engrasada que se ve a la banda pese a ser, teóricamente, una banda puntual para un proyecto concreto, todo lo contrario a Barricada…

Txarrena en la Joy, lasgafasdemike.com

Salvaje mirar inicia el concierto. A partir de ese momento, la comunión entre El Drogas y los suyos y el público parecía digna de un grupo con una larga carrera detrás. Y no es así. Es un grupo que presenta su segundo disco casi 20 años después del primero. Suena a Barricada, sí, pero también suena a otras cosas. Sin ir más lejos, uno de los momentos álgidos del concierto se presenta con la versión de Frío de los Alarma, incluida en su primer disco.

Canciones como Nada sin ti o Con tu piel, parecen muy alejadas de lo que hace Barricada, pero emocionan y atrapan y son auténticas. Piel de gato, con una puesta en escena en la que El Drogas sale con un abrigo de cuero largo y dos máscaras, una a cada lado de la cara, mostrando la máscara blanca para cantar con voz más aguda, y cuando se giraba para mostrar el perfil con la máscara más oscura, con una voz totalmente grave, a modo de diálogo entre dos personajes, entre el león y el gato. El Lobo Feroz, también animal, para la que se coloca una máscara de lobo y sigue demostrando que encima de un escenario, a veces no basta con cantar y tocar, sino que hay que ser un auténtico animal…

Txarrena en la Joy, lasgafasdemike.com

Y ser un auténtico animal del escenario es una de las características fundamentales de este tipo. Sus contoneos, sus caras, sus cuerpos retorcidos, incluso el uso del bastón que le acompaña medio concierto… Hacen las delicias de todos los presentes, incluido un fotógrafo que ya esas alturas había olvidado el enfado de horas previas cuando tuvo que venir a buscarme a casa…

“Lo que hay que hacer para seguir viviendo del cuento” nos dice El Drogas, tras una de sus “representaciones”.

El peldaño más cercano (“Para mucha gente resulta demasiado alto”), Ella no para, Pelea de barro… Canciones y canciones, “todas las canciones hablan de la noche, parece un trabajo conceptual” bromea El Drogas con su característico hablar rockero y macarra…

“Mi alma y mi bragueta siempre estarán abiertas para ellas” canta en Algo más que su cariño y dos horas después del comienzo, finaliza el show con Azulejo Frío, la canción que da nombre a su último disco, y una despedida al puro estilo Drogas: “Siempre con lo peor, ¡¡Salud!!”

Txarrena en la Joy, lasgafasdemike.com

El fotógrafo vuelve a mi lado y ríe por lo oído en la última frase me mira y creo que vuelvo a tener un flashback, de nuevo hacia adelante, aunque sea extraño:

Me encuentro filosofando con mi fotógrafo como de costumbre tras un concierto que me había gustado mucho. Temo el día de la publicación de esta Anticrónica, pues considero que cada vez hablo más de mi vida que de los conciertos a los que asistimos. “¿Qué es la vida sino la música que escuchamos?…” No había terminado de hacer esta reflexión y Maese Cámara ya me había quitado el cubata de la mano para que no siguiera bebiendo. Momentos como ése hacen que tema por la supervivencia de este espacio en Las Gafas de Mike, pero luego, viendo las fotos que hace el Señor Álvaro Hernández (Pinche en: Movidas del Txata para deleitarse con más imágenes) me doy cuenta de que puede mantenerse el asunto con su buen hacer y con la samaritana labor que hace cuidando de mí en los momentos en los que las revistas porno de mi padre empiezan a aparecérseme por las calles de Madrid…

¡¡Salud!!

Texto: Nando Monzú
Fotos: Álvaro Hernández
Más en Movidas del Txata

Entradas relacionadas: