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Os lo juro, yo no quería…

Pero papi se empeña últimamente en que le acompañe por ahí. Hay cosas a las que me apetece ir con él, pero a un concierto… Y de unos melenudos… Y encima, con su antiguo compañero de la carrera que, a diferencia de papi, por su manera de vestir parece que la vida no le ha ido tan bien.

Papi es promotor de conciertos. Y un cielo, todo hay que decirlo que siempre se ha preocupado de presentarme a los mejores: Pitingo, Amaia Montero, David Bustamante… Incluso a malotes como Melendi… Pero nunca pensé que me iba a ver en una de éstas.

Viernes 11 de Diciembre, 8 de la noche. Sala La Riviera de Madrid llena de camisetas negras y de gente de la edad de Papi y su amigo. Una extraña mezcla de greñas grasientas y calvas superlamentables.

A los diez minutos de estar allí, y de que el amigo de papuchi me pasara 2 o 3 veces su mini de cerveza, Barbie, aquí hay que beber de esto, no los zumitos que te bebes tú con tus amigas, salen al escenario

Hora y pico de cosas de rojos y banderas republicanas… Según cuenta el amigo de papi se trata de su último disco, “La Tierra esta Sorda”.

Según van sonando canciones, me doy cuenta de que el grupo no es como me habían contado. Me sobra uno en el escenario. Uno más jovencito, uno diferente al resto de los demás.

Se trata (vuelvo a insistir en que todo esto me lo cuenta el amigote de mi papi) de Iker Piedrahita, hijo de Alfredo que dentro del ambiente reinante en el escenario y en toda La Riviera, está de muy buen ver. Además, el chico parece que ha salido más listo que el papá y sus compinches, porque hay momentos que toca la guitarra, otras el bajo, los teclados, acompaña a los coros… Todo un portento este chico. Creo que es de los que les gustaría a papi para mí. Pero claro, no se lo voy a reconocer nunca.

Las consignas revolucionarias de los malotes del escenario, coreadas por todos los allí presentes (incluido papuchi, que está que no hay quién le reconozca) inciden a ondear banderas raras de colores rojo, amarillo y lila (es chula), a levantar puños y brazos en alto (con la consiguiente pérdida de compostura, glamour y desprendimiento mayor aún de un olor corporal que empieza a inundarlo todo) y aluden a recuperar la memoria sobre cosas que pasaron en este país hace muchos años… Tantos que yo no sé cómo se acuerdan todos los allí presentes, que serán viejunos, pero no tienen pinta de pasar de los 60 ninguno, por muy estropeados que estén.

Terminaron con “Por la libertad” y “Una lágrima en el suelo”, pero a mí me gustó mucho una que se llamaba “Los maestros” porque es una de las cosas de las que me parecería chachi trabajar, y “Hasta siempre Tensi” que hablaba de la película de las Trece Rosas, que me dio tanta penita cuando la vi que hasta salí del cine llorando.

Yo ya estaba un poco mareada porque, además de los minis de cerveza, olía mucho a humo y parecía como si estuvieran quemando incienso por todas partes. Menos mal que en el maletero del coche de papi tenía más ropa para cambiarme después… Creía que ya nos íbamos, cuando empezó a sonar una música como de circo y la gente empezó a ponerse más loca que antes si cabe. Aunque caber, lo que se dice caber, ya no cabíamos, y la gente empezó a moverse mucho. Uno estuvo casi a punto de tirarme la cerveza encima. “Sean bienvenidos a este circo de lo absurdo que la banda va a empezar a tocar…” (Y yo pensando que ya habían tocado casi una hora y media…)

Para colmo, el jovencito polifacético de antes ya no está en el escenario. El amigo de papi me dice que ahora está el grupo de verdad, que era un refuerzo para los conciertos del último disco… (Pues eso es un refuerzo y lo demás son tonterías)

¿Y ahora qué van a hacer?

Ahora concierto de verdad, de los de toda la vida…

Karaoke de vándalos parecía aquello…. Más de 2000 personas cantando a voces lo que debería cantar el grupo (Que para eso les pagan) durante casi dos horas.

El sonido de los instrumentos se come las voces, pero lo que realmente se las come de verdad, son los chillos desgarrados de todo el público, que parece haber hecho un examen sobre las canciones del grupo porque no deja ni una, ni ningún instante sin “cantar”. Qué diferencia con los conciertos pulcros y puros de Ana Torroja o Carlos Baute… Allí lo importante sobresale por encima del ruido de la banda, aunque el amigo de papuchi no sepa qué es lo importante y me mire condescendientemente, con los ojos inyectados en sangre mientras grita “Boquita pintada, bonita de cara… Cada vez me pides más…” ¿Qué le estaré pidiendo yo al macarra este?

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Rojo” “Tan fácil”, “Todos mirando”, “Animal caliente”, “Esta es una noche de Rock n Roll” “No hay tregua”, “No sé qué hacer contigo”… Según parece, todos clásicos del grupo. Tan clásicos, que alguno que otro me recuerdo yo a mí misma gritándola en algún garito de malotes, alguna noche extraña (Que también las tengo…)

Esta noche no es para andar por esas calles” cierra el concierto. Es un buen consejo viendo lo que sale de La Riviera. Porque voy con papuchi y su amigote, que si no, a mí no me ven el pelo por allí ni por los alrededores… Pero, ¿Qué voy a decir yo? A fin de cuentas, sólo soy una Barbie coqueteando con el lado oscuro.

Texto: La nueva Barbie de Nando Monzú

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