Hace muchos años, cuando mi madre me preguntaba qué era eso que sonaba en mi tocadiscos, me daba un poco de cosa decirle “Los Porretas”. Hay cosas que queda feo decírselas a una madre, no tiene porqué entenderlas, y es mejor hacerse un poco el loco.

Ha pasado mucho tiempo. Algunos ya no parecemos ser tan macarras que por aquellos tiempos, otros, como el gran Rober, el vocalista del grupo, se quedaron en el camino, y la mayoría ha crecido y echado barriga.

Son 20 años de carrera los que celebran la banda de Hortaleza en esta gira y preparaban un concierto muy especial en Madrid, con muchos invitados, a la manera de su último disco 20 Años y Serenos. Finalmente sólo apareció Fernando Madina de Reincidentes, “el mejor” según los protas de la velada …

La noche la iniciaron Yeska, un grupo con buenas maneras y con sonido muy al estilo y gusto del personal allí reunido que estaba a la espera de los del norte de Madrid. Evidentemente, a este anticronista no le pagan por llegar temprano a los conciertos o, al menos, por llegar activado, por lo que no les puedo contar mucho más de estos chicos, salvo que sonaban bastante bien.

El afán en esos momentos fue ocupar un buen sitio en la Zona VIP de la Penélope, antes de que se abarrotara, como pasó con toda la sala, para llevarles a ustedes, mis queridos amiguitos y amiguitas, la mejor perspectiva posible del show de Los Porretas.

Y al ritmo del “Always Look On The Bright Side of Life” (Mira siempre el lado bueno de la vida, para los de Opening o aquellos que ¡BLASFEMIA! no conozcan a los Monty Python) aparecieron a eso de las diez, para descargar en la sala un puñado de más 20 canciones, la mayoría himnos de extrarradio, con un nivel de Rock´N´Roll propio de las tablas que dan 20 años de carrera a un grupo íntegro y honesto de su categoría.

“Si Nos Dejáis”, “Vive y Deja Vivir” y “El Abuelo Fue Picaor” arrancaron la noche con la sensación de que no iba a bajar mucho de intensidad, más bien al contrario.

“El Baile de los Sordos” y la brutalmente coreada “Tontolculo”, destacaron en este primer tramo de concierto antes de llegar al inevitable momento íntimo de la noche, en el que se rindió un emocionado homenaje al fallecido Rober, que fue coreado antes de arrancar la genial “Aún Arde Madrid”.

Llegó “Hortaleza” con el característico orgullo de barrio de Los Porretas, en la que fueron acompañados en el escenario por los amigos del grupo “El Quinto Pino”.

Inevitables loas a la cultura de Baco, con “Si Bebes No Conduzcas” y “Kalimotxo” para pasar al lado más reivindicativo con “Antisocial”.

“Mira Pa’lante”, “El Deudor Del Contado de Hortaleza” y los gritos de “lo llaman democracia y no lo es” atronaron en toda la sala previo a la entrada del gran Fernando Madina, de Reincidentes a interpretar “Si lo sé me meo” y enlazar con “La del Furbol” terminada en unos obvios e incluso (Si me permiten) borreguiles y casposos coros de Oéoéoéoéeee…

El popurrí de los temas de su disco “Clásicos”, que hizo a todos esprintar a pesar del cansancio acumulado, la inevitable “Marihuana” y “Porretas pusieron el colofón a un gran repertorio que tiene el éxito asegurado con los parroquianos que aparecen en sus conciertos…

“Always Look On The Bright Side If Life”  vuelve a sonar. El humo empieza a disiparse, y los agotados espectadores empiezan a deambular hacia la salida.

Espectadores con el pelo cano, calvos, con crestas y rubias de bote… De todo había por allí. Estaba hasta mi fotógrafo, con eso les digo todo… 20 años en el rock´n´roll, con actitud, presencia, honestidad y buenas canciones hacen esto. Para todo lo demás, prueben a poner la radio.

Hay grupos por ahí que hacen gala de su rock urbano o de orgullo de barrio. Pero Los Porretas no necesitan hacer gala de ello. Rock urbano y orgullo de barrio.

Del barrio de Hortaleza, más concretamente…

A Rober, que no sabemos por dónde andará, le hubiera gustado ver aquello. Aunque el humo de los canutos y los minis de cerveza volando le quitaran algo de visión…

 

Texto: Nando Monzú

Fotos: Álvaro Hernández (Más fotos)

 

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